Cuando prevenir también significa aprender a estar, de la forma que sea y como sea…
Hay historias que no deberían contarse solamente desde el dolor. También desde el amor. Porque detrás de cada intento de suicidio. de un suicidio hay una persona, una familia, una historia y muchas preguntas que quedan buscando respuestas.
Sol tenía 23 años. Era estudiante, buena,muy buena y querida, una hija amada y una hermana que dejó una huella enorme en Stefita
Hace casi diez meses, Sol decidió volar, como una hadita…
Y quienes la amamos, nosotros zus tios y primos, no dejamos ni un minutode hacernos preguntas todavía se preguntan: ¿cómo no nos dimos cuenta? pensarlo? ¿Por qué? ¿Qué pudimos haber hecho distinto?
Son preguntas que muchas veces no tienen una respuesta.
Después de una crisis, este dolor tan inmenso así llega también la impotencia. El miedo. La necesidad de cuidar. De estar atentos. De sostener De acompañar cada día, cada momento, cada pequeño avance.
Porque cuando una persona atraviesa una situación límite, la familia también queda herida.
Y ahí aparece una palabra que puede parecer sencilla, pero que tiene un enorme significado: estar.
Estar aunque no sepamos qué decir.
Escuchar sin juzgar.
Preguntar sin miedo.
Acompañar sin invadir.
Entender que pedir ayuda no es una debilidad.
También tenemos que mirar nuestros propios egoísmos. Ese lugar desde donde a veces pensamos que el sufrimiento del otro exagera, molesta o debería resolverse rápidamente. Ese mirar hacia otro lado porque no sabemos cómo enfrentar el dolor ajeno.
Pero la prevención del suicidio comienza mucho antes de una crisis.
Comienza cuando una sociedad aprende a hablar de salud mental sin vergüenza. Cuando un adolescente puede decir “no estoy bien” y encuentra a alguien dispuesto a escucharlo. Cuando una familia sabe dónde pedir ayuda. Cuando dejamos de juzgar y empezamos a acompañar.
Y después queda otra pregunta, quizás la más difícil para quienes sobreviven: ¿cómo se sigue viviendo?
Se sigue como se puede. Un día a la vez. Con lágrimas y con risas. Con miedo y esperanza. Con recuerdos que duelen y otros que abrazan.
Se sigue porque el amor también puede transformarse en una manera de cuidar.
Solcito sigue estando en su familia, en quienes la quieren, en cada conversación sobre la importancia de pedir ayuda y en esta necesidad de que otros jóvenes puedan encontrar una mano antes de llegar al borde.
Por Sol.
Pñl
Por todas las familias que alguna vez se preguntaron “¿cómo no me di cuenta?”
Y por todos los Soles que hoy están luchando en silencio.
Que nadie tenga que hacerlo solo.
Si vos o alguien cercano está atravesando una situación de crisis, hablar con una persona de confianza y buscar ayuda profesional puede ser un primer paso. En Uruguay, la *Línea Vida 0800 0767 o 0767 desde celular brinda atención las 24 hrs

