La historia de un joven, un Mustang amarillo y el origen de un símbolo que recorre el mundo
Hay historias que nacen de una tragedia y terminan convirtiéndose en un mensaje de esperanza.
En septiembre, cuando el amarillo aparece en edificios, campañas, cintas y mensajes de prevención del suicidio, pocas veces recordamos la historia que está detrás de ese color.
Todo comenzó en Estados Unidos, en 1994, con Mike Emme, un joven de 17 años apasionado por la mecánica.
Mike había restaurado un Ford Mustang de 1968 y lo había pintado de amarillo. El automóvil terminó siendo parte de su identidad y sus amigos comenzaron a llamarlo “Mustang Mike”.
Pero quienes lo rodeaban no alcanzaron a comprender la profundidad del sufrimiento que estaba atravesando.
Tras su muerte, sus familiares y amigos buscaron una manera de transformar el dolor en un mensaje que pudiera ayudar a otros jóvenes.
En el funeral distribuyeron cintas amarillas y tarjetas con mensajes que invitaban a pedir ayuda. El amarillo elegido recordaba aquel Mustang que tanto significaba para Mike.
La iniciativa comenzó a multiplicarse. El mensaje llegó a otras personas que estaban atravesando momentos difíciles y necesitaban saber algo fundamental:
pedir ayuda está bien.
Así nació el movimiento Yellow Ribbon, que convirtió la cinta amarilla en uno de los símbolos más reconocidos de la prevención del suicidio.
La historia de Mike dejó también una pregunta que continúa

