Abril terminó, el sueldo no: trabajadores de MIDES Salto siguen sin cobrar
La incertidumbre ya no es una preocupación pasajera: es angustia. A 19 de mayo, 17 trabajadores y trabajadoras vinculados al Ministerio de Desarrollo Social en Salto continúan sin cobrar el salario correspondiente a abril, en medio de un cambio contractual que tampoco tuvo respuestas claras ni cumplimiento en los pagos pendientes.
Los funcionarios pasaron del sistema de contratación de CLAEH, al comienzo esta semana de una cooperativa, pero el cambio administrativo dejó algo más que papeles en el camino: dejó familias enteras esperando un sueldo que nunca llegó.
Mientras las cuentas vencen, los alquileres corren y la comida no espera, los trabajadores aseguran que nadie responde. No hay explicaciones oficiales, fechas concretas ni soluciones. El silencio institucional se volvió parte del problema.
A la falta de pago de salarios se suma otra situación que genera indignación: tampoco fueron abonadas las liquidaciones correspondientes al cierre del contrato anterior. Es decir, muchos trabajadores quedaron atrapados entre un vínculo laboral que terminó y otro que comenzó, pero sin cobrar ni uno ni otro.
La situación no solo golpea a quienes trabajan directamente para los programas sociales. También hay empresas de servicios contratadas que denuncian atrasos en los pagos, profundizando un escenario de incertidumbre y desgaste.
Paradójicamente, quienes cumplen tareas vinculadas a la asistencia social y el acompañamiento de sectores vulnerables hoy sienten en carne propia el abandono y la falta de respuestas. Son trabajadores que sostienen programas, recorren barrios, atienden realidades difíciles y cumplen funciones esenciales. Sin embargo, hoy son ellos quienes viven la desesperación de no saber cuándo cobrarán.
Detrás de cada sueldo atrasado hay una historia. Hay madres, padres, cuentas, medicamentos, boletos y platos sobre la mesa. Y también hay una pregunta que crece con el paso de los días: ¿cómo puede el propio Estado exigir compromiso cuando no cumple con quienes trabajan para él?
En Salto, la espera ya dejó de ser administrativa. Se volvió humana.

