No es una ayuda. No es un favor. Es trabajo. Y tiene derechos.
Cada 19 de agosto Uruguay conmemora el Día de la Trabajadora Doméstica, una fecha que tiene un significado especial: recuerda la instalación, en 2008, del primer Consejo de Salarios del sector y reconoce una actividad que durante décadas permaneció invisibilizada y con escasa protección laboral.
El gran cambio llegó en 2006 con la Ley N.º 18.065 de Trabajo Doméstico, que reconoció derechos laborales y de seguridad social para quienes trabajan en relación de dependencia realizando tareas vinculadas al cuidado y funcionamiento de los hogares.
La normativa estableció, entre otros derechos, una jornada máxima de 8 horas diarias y 44 horas semanales, descanso semanal, licencia, salario vacacional, aguinaldo, indemnización por despido y acceso a la seguridad social.
Pero Uruguay continúa actualizando las condiciones del sector.
Tres categorías y nuevos salarios
Desde el 1.º de julio de 2026, el trabajo doméstico cuenta con tres categorías laborales: general, cocina y cuidados. Para el período julio-diciembre de este año, los salarios mínimos establecidos por el Consejo de Salarios son:
General: $32.051 mensuales por 44 horas semanales — $169 la hora.
Cocina: $33.796 mensuales — $178 la hora.
Cuidados: $34.885 mensuales — $184 la hora.
La creación de la categoría de cuidados resulta especialmente significativa en una sociedad donde cada vez son más necesarias las tareas de acompañamiento y atención de personas mayores, niños y personas que requieren asistencia.
También es seguridad social
Una trabajadora doméstica registrada no solamente tiene derecho a cobrar un salario. Sus aportes permiten acceder a derechos vinculados a la jubilación, la cobertura de salud y otras prestaciones de la seguridad social.
Para acceder a la cobertura de salud del Sistema Nacional Integrado de Salud, por ejemplo, existen mínimos de actividad o remuneración establecidos por el BPS.
Y la responsabilidad de registrar a la trabajadora y realizar los aportes correspondientes es del empleador. El BPS dispone incluso de servicios específicos para inscribir trabajadores domésticos y gestionar sus aportes.
Una tarea históricamente feminizada
Hablar de trabajo doméstico es hablar, fundamentalmente, de mujeres.
Son trabajadoras que limpian, cocinan, lavan, planchan, cuidan, acompañan y sostienen hogares. Muchas veces hacen posible que otras personas puedan trabajar fuera de sus casas.
Por eso, el 19 de agosto no debería reducirse a un simple saludo.
Es una fecha para recordar que el trabajo que se realiza dentro de una casa también es trabajo, que quien lo realiza merece un salario digno, descanso, seguridad social, derechos laborales y reconocimiento.
Uruguay fue pionero en América Latina al reconocer derechos específicos para este sector. Pero el desafío continúa: que esos derechos lleguen a todas, que no exista informalidad y que ninguna trabajadora tenga que elegir entre aceptar condiciones injustas o quedarse sin ingresos.
Porque detrás de una casa limpia, de una persona cuidada y de una familia que puede continuar con su rutina, hay muchas veces una mujer trabajando.
Y ese trabajo merece ser visto, reconocido y respetado.

