Apenas un año después de su creación, Young Circular pasó de ser un taller con cupos limitados a convertirse en una red de voluntarias que impulsa acciones de educación ambiental, clasificación de residuos y articulación con instituciones públicas y privadas en la ciudad de Young, en el departamento de Río Negro.
La iniciativa nació en junio de 2025, luego de un taller sobre economía circular que despertó un interés inesperado. A partir de ese encuentro, comenzó a formarse un núcleo de mujeres decididas a involucrarse en una problemática que, entienden, no puede quedar exclusivamente en manos de las autoridades. Y la movida creció rápidamente.
“Había distintos programas que empezaban y después desaparecían. Entonces nos planteamos dejar de mirar desde afuera y empezar a trabajar nosotras mismas”, dijeron a Montevideo Portal María del Mar Gallinal y Carolina Cabrera, integrantes del grupo.
La primera etapa estuvo centrada en conocer qué acciones existían en la ciudad y detectar experiencias que ya funcionaban. Entre ellas, encontraron el trabajo de artesanas y clasificadoras que reutilizaban materiales y decidieron respaldar esas iniciativas, mientras desarrollaban sus propios proyectos.
La educación apareció rápidamente como una prioridad y con ese objetivo organizaron, junto a la empresa Mutua, un taller destinado a escolares sobre reutilización de aceite de cocina y elaboración de productos de limpieza. La convocatoria superó ampliamente las expectativas iniciales y reunió a unos 350 niños de centros educativos de Young.
“Nos dimos cuenta de que muchas personas querían clasificar residuos, pero no sabían cómo hacerlo. Por eso elegimos trabajar con los niños, porque son grandes transmisores de hábitos dentro de sus familias”, explicaron.
A partir de esa experiencia surgieron los primeros ecopuntos en escuelas y colegios. Según relatan las impulsoras, los propios alumnos se transformaron en promotores de las prácticas de clasificación dentro de sus centros educativos.
La llegada del Plan Vale a Young marcó otro punto de inflexión. El programa nacional, impulsado por la industria para gestionar residuos de envases, permitió ampliar la infraestructura disponible para la clasificación.
Actualmente, la ciudad cuenta con 39 ecopuntos y dispone de sistemas de recolección para materiales como cartón, plástico, vidrio y metales, tanto en hogares como en empresas.
Las voluntarias consideran que una de las principales dificultades sigue siendo la falta de información, en especial, en ámbitos rurales, donde muchas veces los residuos terminan siendo quemados por desconocimiento de alternativas disponibles. “La mayoría de la gente no actúa por mala voluntad. Muchas veces simplemente no sabe qué hacer con determinados residuos”, aseguraron.
Para este año, el colectivo prepara nuevas actividades. El 16 y 17 de agosto se realizarán talleres dirigidos a escolares junto a Antonio Robaina, director de Circula, un emprendedor que fabrica mobiliario a partir de tapitas plásticas recicladas. Al mismo tiempo, en setiembre prevén organizar jornadas orientadas a estudiantes de educación media sobre carreras vinculadas a la sostenibilidad ambiental.
“Hay muchos jóvenes interesados en estos temas, pero desconocen que existen opciones de formación y trabajo relacionadas con el ambiente. Queremos acercarles esa información”, subrayaron.
Las empresas
Otra de las líneas de acción apunta al sector empresarial, en el que procuran promover modelos de gestión vinculados a la sostenibilidad y difundir experiencias de firmas que incorporan criterios ambientales en sus procesos productivos.
Pedro Dutour (Montevcideo Portal)

