Una joven brasileña se llevó una gran sorpresa al acudir al médico por un dolor intenso, que ella atribuía a cálculos en los riñones. Sin embargo, la causa del malestar era otra: estaba embarazada, y lista para dar a luz.
Cuando Silmara Aparecida dos Santos decidió ir a ver a un médico por sus fuertes dolores, no tenía “pancita” en absoluto. Su menstruación se había detenido hacía un tiempo, algo que atribuyó al uso de anticonceptivos.
El pasado jueves, tras recibir tratamiento en una policlínica por fuertes calambres y dolor de espalda, fue trasladada al Hospital Regional Ruth Cardoso, en Balneário Camboriú, para someterse a una tomografía computarizada.
Durante el estudio, el equipo médico identificó que se encontraba en trabajo de parto avanzado. Silmara fue trasladada de urgencia al área de obstetricia y ese mismo día dio a luz a Gabriel, su segundo hijo, que nació por parto natural y completamente sano.
«En cuanto supe la noticia, me quedé en shock. ¿Cómo era posible? Ni siquiera tenía escarpines, no le había preparado un ajuar ni había recibido atención prenatal. Fue una sorpresa total», declaró la mujer, según recoge el portal noticioso G1.
La sorpresa movilizó a las amigas de Silmara, que recolectaron de apuro ropa y artículos esenciales para el bebé.
«No pude disfrutar del embarazo, pero ahora puedo disfrutar de esta buena etapa. El susto está pasando y puedo disfrutarlo de verdad. Gracias a Dios, nació muy sano», dijo.
¿Es frecuente descubrir un embarazo en una etapa avanzada?
La obstetra y ginecóloga brasileña Mariane Marinho señaló que el caso de Silmara no es cosa de todos los días, pero tampoco inédito. La frecuencia de mujeres que pasan por este tipo de situaciones es aproximadamente una de cada 2500 gestaciones, explicó.
En lo que respecta a las mujeres que descubren su embarazo un poco antes, alrededor de la semana 20 (a mitad del embarazo), la estadística es aún mayor: una de cada 475 mujeres embarazadas, explica la especialista.
«En mis 10 años trabajando como obstetra, he presenciado esta situación al menos tres veces durante mis turnos. No es tan raro», dijo la profesional, según consigna el citado medio
Según la obstetra, en estos casos las pacientes casi siempre llegan a urgencias refiriendo dolor abdominal agudo.
“A menudo se sospecha de apendicitis o insuficiencia renal. El diagnóstico solo se confirma cuando el equipo realiza una ecografía abdominal o cuando el bebé está naciendo. Puede ser un momento muy traumático para la mujer”, afirmó.
Marinho explicó que la situación puede deberse a una combinación de factores físicos, conductuales y sociales. Entre las principales causas señaladas por el especialista se encuentran:
Uso de anticonceptivos: las mujeres que usan anticonceptivos de larga duración y dejan de menstruar tienden a relajarse y a ignorar las señales de su cuerpo. En otros casos, experimentan sangrado intermitente durante los meses y lo confunden con la menstruación regular.
Ausencia de síntomas clásicos: Algunas mujeres embarazadas simplemente no sufren náuseas, vómitos o cambios repentinos en sus hábitos, lo que enmascara el embarazo.
Factores físicos: las pacientes con sobrepeso u obesidad (índice de masa corporal elevado) pueden no notar el crecimiento de su vientre ni los movimientos del feto.
Vulnerabilidad y factores sociales: las mujeres más jóvenes, las que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad socioeconómica o las que no tienen relaciones estables pueden terminar bloqueando o negando los síntomas por miedo a la reacción familiar o a la falta de apoyo.

