La Policía, junto con la fiscalía de Homicidios, sigue investigando el asesinato del delivery de 62 años, quien fue apuñalado por un hombre de 30 en Cuareim y Colonia (Centro de Montevideo).
La Justicia imputó al autor del hecho la semana pasada por un delito de homicidio a título de dolo eventual. Al mismo tiempo, lo envió a prisión preventiva por 100 días mientras continúan las indagatorias.
En los últimos días, la defensa de la familia de la víctima —a cargo de Elizabeth Frogge y Libia Solorzano— pidió que la mujer que iba con el homicida sea investigada por su responsabilidad penal en el hecho.
En primera instancia, se informó que el fallecido fue atacado con un destornillador, pero luego las autoridades confirmaron que el ataque se llevó adelante con un cuchillo que fue incautado en la casa del imputado luego de que ambos confesaran que el arma se encontraba allí.
Tanto la mujer como el hombre que iban en el auto declararon ante los efectivos policiales el pasado lunes, día en que ocurrió el homicidio del trabajador. De hecho, según el testimonio al que accedió Montevideo Portal, fue el propio autor del asesinato quien aseguró en sede policial que atacó a la víctima con un destornillador.
La mujer, quien en realidad era la conductora del vehículo según el registro de la Policía, fue citada como testigo del hecho y hasta ahora no está imputada por la Justicia. Según su declaración, el episodio se dio porque la víctima les quería pegar y el hombre saltó en su defensa, apuñalando al delivery.
La mujer pidió a las autoridades una constatación de lesiones, lo que finalmente se realizó y arrojó que no presentaba heridas de entidad producto de una pelea reciente.
Los exámenes médicos se practicaron tanto al hombre como a la mujer y, en ambos casos, arrojaron resultados negativos. Posteriormente, se comprobó que ella lavó la ropa del homicida luego de que se consumara la muerte de la víctima.
En diálogo con Montevideo Portal, tanto Frogge como Solorzano señalaron que entienden que los avances de la investigación se den con el correr de los días porque “la premura de los plazos de detención del imputado no permite que todas las probanzas estén al alcance de la fiscalía”.
Las defensoras agregaron que confían “en los próximos pasos que dé la fiscalía, a cuya titular conocemos de trabajar en otros casos y sabemos que trabaja de modo excelente”.
El cuchillo
Cuando el hombre declaró que había apuñalado a la víctima con un destornillador, aseguró que no tenía el implemento consigo. Dio ante los efectivos una versión confusa, que luego cambió al confesar que se trataba de un cuchillo y que estaba escondido en su casa.
Se estima que, en la secuencia desde que ocurrió el asesinato hasta que la Policía los interceptó, ambos se confabularon para esconder el cuchillo en la vivienda. Cuando el hombre confesó cuál era el arma, aseguró que era de menor porte. Sin embargo, se trata de una cuchilla agreste y afilada, según confirmó la Policía durante el allanamiento.
Al momento de ser interceptado por la Policía, el hombre aseguró que se había “asustado” y por eso huyó. También dijo que se trató de un puntazo superficial, que le provocó la herida mortal.
La pericia médica indica que el delivery falleció por una lesión “punzocortante en el abdomen de 3 centímetros de longitud, en fosa ilíaca izquierda, penetrante, que lesionó asas delgadas y seccionó longitudinalmente 4 cm la vena cava”.
La herida provocó una falla cardíaca aguda, dado que la víctima tenía un antecedente de cardiopatía isquémica, que “no le permitió tolerar el clampeo de la vena cava para su reconstrucción”.
Esto contradice la versión del homicida, ya que, por la entidad de la herida, el cuchillo penetró varios centímetros en el cuerpo del fallecido.

