Samuel Chiche Gelblung murió este miércoles 9 de septiembre a los 82 años. La noticia provocó una fuerte conmoción en el ámbito del periodismo y el espectáculo argentino. El conductor permanecía internado en terapia intensiva desde el lunes en el Sanatorio Mater Dei, en Palermo, debido a dificultades respiratorias. Su fallecimiento fue anunciado por Crónica TV.
Según informó el matutino porteño La Nación, Gelblung había sido internado de urgencia “por un problema respiratorio” relacionado con su patología de base. Desde su entorno señalaron que no se trataba de una complicación nueva y destacaron que, hasta el día anterior, el periodista había continuado trabajando con normalidad y estaba “armando un nuevo programa de streaming”.
En abril pasado, el conductor había sido sometido a una intervención en la que le colocaron dos stents luego de sufrir una descompensación. Permaneció tres días internado en el Sanatorio Los Arcos y, tras recibir el alta, retomó sus actividades tanto en Hola Chiche, por Radio del Plata AM 1030, como en Chiche en vivo, por Net TV.
En mayo, además, había sufrido una caída en su domicilio que le provocó una herida en el rostro, cerca del ojo izquierdo. Horas más tarde volvió a descompensarse y debió ser internado de urgencia en terapia intensiva.
Una extensa trayectoria periodística
Nacido en el barrio porteño de Devoto el 7 de febrero de 1944, Gelblung creció en una familia de clase media con inquietudes políticas de izquierda. Su interés por la lectura y la escritura lo llevó a tener, antes de cumplir 20 años, su primera oportunidad profesional en la revista Gente, de Editorial Atlántida.
Aunque tuvo poca formación académica, se formó principalmente en las redacciones y adquirió experiencia en coberturas de gran relevancia. Una de las primeras fue la Guerra de los Seis Días, conflicto que cubrió a los 25 años y que enfrentó a Israel con varios países árabes, entre ellos Egipto, Siria, Jordania e Irak.
Su capacidad para generar temas de impacto y su particular estilo lo llevaron a convertirse en jefe de redacción de Gente. Una de sus máximas más conocidas era: “Nunca dejes que la realidad te arruine una buena nota”.
Según publicó el portal noticioso TN, el propio Gelblung relató uno de los episodios que, según explicaba, reflejaba esa filosofía: “Fui al atolón de Mururoa [Pacífico] a cubrir una prueba nuclear que mató a miles de peces. Llegué tarde y no encontré ningún pescado porque se los había llevado la marea. ¿Cómo reproducís eso? Vas al mercado, comprás pescados y los tirás para hacer la foto”.
Su trayectoria en el periodismo gráfico, género que siempre reconoció como su preferido, luego se trasladó a la televisión y a la radio. Durante la década de 1990 alcanzó una amplia popularidad en los medios audiovisuales, especialmente a partir de Memoria, un ciclo semanal que se convirtió en uno de los programas más reconocidos de su carrera.
En ese espacio abordó investigaciones sobre asuntos misteriosos y particulares, entre ellos la historia del parapsicólogo Ricardo Gil Lecha. Para demostrar las supuestas capacidades del hombre, el programa recurrió a un ilusionista “experto en engaños psíquicos”.
El estilo de Memoria se caracterizó por combinar investigaciones de tono serio con una segunda lectura marcada por la ironía. Gelblung utilizaba ese recurso para analizar distintos acontecimientos y formular conclusiones mordaces. Uno de los episodios más recordados fue el montaje de una “autopsia” a un extraterrestre, realizado para desacreditar el conocido caso Roswell.
Su presencia en televisión también continuó con programas como 70.20.10, que se emitió por eltrece entre 2009 y 2013 y posteriormente pasó a la pantalla de El Nueve.
La cobertura de la guerra en Ucrania
Cuando Rusia invadió Ucrania, el 24 de febrero de 2022, Gelblung decidió cubrir el conflicto en primera persona. El 2 de marzo de ese año llegó a territorio ucraniano enviado por Crónica TV, medio para el que trabajaba entonces.
“No tengo miedo”, afirmó antes de emprender el viaje.
Luego de varias horas de recorrido por tierra y de atravesar rutas polacas, el equipo llegó a la frontera con Ucrania. Durante una transmisión, el periodista reflexionó sobre las particularidades de cubrir un conflicto bélico: “En el fondo, todas las coberturas son iguales, porque hay realidades tan disímiles… Mirá, acá estamos a metros de la guerra y, sin embargo, parece una ruta normal. Y un poco más allá se están matando. Es difícil, la guerra tiene muchas realidades”.
Uno de los momentos más recordados de aquella cobertura ocurrió cuando soldados ucranianos lo confundieron con un refugiado y le ofrecieron comida para que no pasara frío.

