Estados Unidos inició una delicada operación naval en el estrecho de Ormuz enviando destructores equipados con misiles, bajo el objetivo de preparar una futura limpieza de minas.
La misión es liderada por dos buques lanzamisiles de la Marina estadounidense, que no fueron diseñados específicamente para cazar o neutralizar minas, lo que aumenta el riesgo de las acciones.
El Pentágono aclaró que se trata de una primera fase para “establecer condiciones” antes de un despeje completo, que requerirá otros medios y capacidades.
Los destructores, concebidos para misiones de combate de alta intensidad y defensa aérea, no cuentan con los sensores y equipos especializados para la detección y remoción de minas. En cambio, este tipo de buques sí son fuertes en materia de defensa, por contar con gran carga de misiles tierra-aire.
La tarea de detección de minas suele recaer en buques cazaminas y en plataformas de menor porte, así como en sistemas no tripulados submarinos.
Expertos navales citados por Business Insider señalaron que, en este contexto, el rol de los destructores sería brindar protección, disuasión y cobertura antiaérea a los equipos encargados de la limpieza. Así lo afirmó Bradley Martin, capitán retirado de guerra de superficie de la Marina.

