Este miércoles culmina su gestión como cónsul argentina en el departamento de Salto, la señora Carola del Río, una mujer que durante cinco años supo construir mucho más que un vínculo institucional: dejó una huella humana, afectiva y comunitaria que será difícil de reemplazar.
Uruguaya por adopción, con seis años de trayectoria previa en Paysandú y cinco años en Salto, Carola del Río desarrolló una gestión impecable, caracterizada por un consulado de puertas abiertas, cercano y sensible a las necesidades de la gente.
Su trabajo no estuvo dirigido únicamente a los argentinos y argentinas residentes en nuestro departamento. También supo abrir las puertas a los uruguayos, a los salteños y a las salteñas, entendiendo que la diplomacia, cuando se ejerce con humanidad, trasciende nacionalidades, documentos y fronteras.
Fue una cónsul presente, accesible, empática y comprometida. Una mujer que supo estar al lado de la comunidad, acompañar, escuchar y generar puentes. Su disposición permanente, su honestidad, su capacidad de trabajo y esa presencia casi permanente —24/7, como tantas veces lo demostró— hicieron de su gestión una referencia de cercanía y confraternidad.
Desde este espacio, y particularmente desde Quinto Elemento, queda también el reconocimiento a una amiga. Una mujer con quien compartimos entrevistas, encuentros, espacios de reflexión y acciones de concientización y sensibilización, especialmente en temas vinculados a la violencia de género, donde siempre mostró una enorme sensibilidad y un compromiso genuino.
Carola fue de esas personas con las que se podía contar. En los temas comunes, en las preocupaciones compartidas y en tantas situaciones que requieren diálogo, comprensión y empatía, siempre estuvo dispuesta. Una mujer trabajadora, honesta, franca y profundamente humana.
Ahora regresa a Buenos Aires, donde desarrollará una nueva etapa de su vida. Durante los próximos dos años estará trabajando en el Ministerio de Relaciones Exteriores argentino, a la espera de que se determine su próximo destino diplomático.
Salto recibirá a una nueva cónsul, pero despedirá a alguien que logró algo mucho más importante que cumplir una función: ser parte de la comunidad.
Se la va a extrañar. Se va a extrañar su presencia, su disposición, su manera de atender, su calidez y esa capacidad tan poco frecuente de hacer sentir a los demás que siempre había tiempo para escuchar.
Desde Quinto Elemento le deseamos a Carola del Río el mayor de los éxitos en esta nueva etapa, que la vida le devuelva todo lo bueno que supo brindar y que cada nuevo destino la encuentre rodeada de afecto y reconocimiento.
Un abrazo fraterno, querida Carola.
Hasta pronto, amiga…

