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    Ni una menos!! La violencia machista que no para

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    Jun 3, 2026


    Ni Una Menos: un año más, una herida abierta
    Un año más de «Ni Una Menos». Un año más de marchas, de pancartas, de nombres leídos en voz alta y de familias que siguen esperando justicia. Un año más de un movimiento que nació del dolor, pero que se transformó en un grito colectivo por la vida de las mujeres y niñas de América Latina.
    Las cifras siguen estremeciendo. Según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), durante 2024 al menos 3.828 mujeres fueron víctimas de femicidio o asesinadas por razones de género en la región. Detrás de cada número hay una historia truncada, una familia destruida y una sociedad que vuelve a fracasar.
    La violencia feminicida no distingue fronteras, clases sociales ni edades. Y uno de los datos más desgarradores es que decenas de niñas también fueron víctimas de estos crímenes. La CEPAL registró en 2024 al menos 78 femicidios de niñas menores de 14 años en los países que aportaron información oficial.
    Uruguay tampoco está ajeno a esta realidad. Nuestro país continúa enfrentando el desafío de combatir la violencia basada en género, mientras cada nuevo femicidio vuelve a poner en cuestión la eficacia de las respuestas institucionales y la capacidad de prevención del Estado. El problema ya no puede explicarse únicamente por estadísticas: se trata de vidas perdidas, de hijos e hijas que quedan huérfanos, de familias marcadas para siempre.
    A diez años del primer «Ni Una Menos», el reclamo sigue vigente porque la violencia sigue presente. Porque aún hay mujeres que denuncian y no son escuchadas. Porque todavía existen señales que se ignoran hasta que es demasiado tarde. Porque el machismo, la desigualdad y la naturalización de ciertas violencias continúan siendo parte de nuestra cultura.
    «Ni Una Menos» no es una consigna de una fecha en el calendario. Es un llamado permanente a la conciencia colectiva. Es la exigencia de políticas públicas efectivas, de una justicia más rápida y de una sociedad que deje de mirar para otro lado.
    Cada femicidio es el fracaso de todos. Y mientras una mujer siga siendo asesinada por el hecho de ser mujer, la lucha seguirá siendo necesaria.
    Porque no son números.
    Son vidas.
    Y cada una de ellas nos falta.
    En Uruguay, la violencia basada en género sigue siendo una emergencia social. Durante 2024 se registraron 22 femicidios, mientras que en 2025 fueron 18, según datos oficiales del Ministerio del Interior. La disminución numérica no cambia la gravedad del fenómeno: detrás de cada caso hay una mujer asesinada por el solo hecho de ser mujer.
    Las cifras muestran además una realidad mucho más amplia. Solo en 2024 se presentaron más de 35.000 denuncias por violencia hacia las mujeres, un promedio de 116 denuncias por día, es decir, una cada 12 minutos. Más de la mitad de los hechos denunciados ocurrieron frente a niños, niñas y adolescentes, convirtiendo la violencia de género en una tragedia que atraviesa generaciones. �
    El Observador +1
    Un reciente estudio del Observatorio de Violencia Basada en Género reveló que siete de cada diez mujeres asesinadas en Uruguay murieron en contextos de violencia de género. Además, muchas de ellas habían denunciado previamente a sus agresores. La señal estuvo, la advertencia existió, pero la respuesta llegó tarde.
    Por eso, cuando cada 3 de junio se escucha el grito de «Ni Una Menos», no se trata solamente de recordar a las que ya no están. Se trata de exigir que ninguna mujer tenga que vivir con miedo, que ninguna niña crezca naturalizando la violencia y que el Estado, la Justicia y la sociedad asuman que cada femicidio es una derrota colectiva. Porque mientras haya una sola mujer asesinada por razones de género, el reclamo seguirá vigente: vivas, libres y sin miedo nos queremos.Para incorporar datos concretos de Uruguay en tu nota, puedes agregar este tramo:
    En Uruguay, la violencia basada en género sigue siendo una emergencia social. Durante 2024 se registraron 22 femicidios, mientras que en 2025 fueron 18, según datos oficiales del Ministerio del Interior. La disminución numérica no cambia la gravedad del fenómeno: detrás de cada caso hay una mujer asesinada por el solo hecho de ser mujer.
    Las cifras muestran además una realidad mucho más amplia. Solo en 2024 se presentaron más de 35.000 denuncias por violencia hacia las mujeres, un promedio de 116 denuncias por día, es decir, una cada 12 minutos. Más de la mitad de los hechos denunciados ocurrieron frente a niños, niñas y adolescentes, convirtiendo la violencia de género en una tragedia que atraviesa generaciones.
    Un reciente estudio del Observatorio de Violencia Basada en Género reveló que siete de cada diez mujeres asesinadas en Uruguay murieron en contextos de violencia de género. Además, muchas de ellas habían denunciado previamente a sus agresores. La señal estuvo, la advertencia existió, pero la respuesta llegó tarde.

    Por eso, cuando cada 3 de junio se escucha el grito de «Ni Una Menos», no se trata solamente de recordar a las que ya no están. Se trata de exigir que ninguna mujer tenga que vivir con miedo, que ninguna niña crezca naturalizando la violencia y que el Estado, la Justicia y la sociedad asuman que cada femicidio es una derrota colectiva. Porque mientras haya una sola mujer asesinada por razones de género, el reclamo seguirá vigente: vivas, libres y sin miedo nos queremos.