Cada 29 de julio, Uruguay conmemora el Día Nacional de Respuesta al VIH/Sida, una fecha que invita a reflexionar sobre la importancia de la prevención, el diagnóstico oportuno y el acceso al tratamiento, pero también a derribar uno de los mitos más frecuentes: creer que VIH y Sida son lo mismo.
Aunque muchas personas utilizan ambos términos como sinónimos, en realidad representan situaciones diferentes.
El VIH (Virus de la Inmunodeficiencia Humana) es el virus que ataca el sistema inmunológico. Una persona puede vivir con VIH durante muchos años, llevar una vida plenamente activa y saludable gracias al tratamiento, e incluso alcanzar una carga viral indetectable, lo que evita la transmisión por vía sexual.
El Sida (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida), en cambio, es la etapa más avanzada de la infección por VIH. Se desarrolla cuando el virus no ha sido tratado y las defensas del organismo se encuentran gravemente debilitadas, permitiendo la aparición de enfermedades oportunistas.
La gran diferencia es que tener VIH no significa tener Sida. Hoy, con un diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado, la enorme mayoría de las personas con VIH nunca llega a desarrollar Sida.
En Uruguay, el Ministerio de Salud Pública estima que unas 16.000 personas viven con VIH, mientras que cada año se diagnostican alrededor de 800 nuevos casos. Más del 90 % de quienes viven con el virus conocen su diagnóstico y reciben tratamiento, una cifra que refleja los avances alcanzados, aunque todavía persisten desafíos para reducir los diagnósticos tardíos y eliminar el estigma.
El VIH no se transmite por abrazar, besar, compartir un mate, utilizar el mismo baño o convivir con una persona. Se transmite por relaciones sexuales sin protección, por compartir jeringas o agujas contaminadas y de madre a hijo durante el embarazo, el parto o la lactancia cuando no existe tratamiento.
En esta jornada, el mensaje de las autoridades sanitarias y de las organizaciones que trabajan en la temática es claro: informarse, realizarse el test y acceder al tratamiento son las herramientas más efectivas para controlar la infección y cuidar la salud.
Hablar de VIH sin prejuicios también es una forma de prevenir. Porque la información, el respeto y la solidaridad siguen siendo aliados fundamentales para construir una sociedad más justa e inclusiva.

