Medio siglo de una herida abierta: 50 años del crimen de Estado y 31 años de la Marcha del Silencio
Hace 50 años, el terrorismo de Estado dejó una de las marcas más oscuras y dolorosas de la historia rioplatense. En mayo de 1976 fueron asesinados en Buenos Aires el senador uruguayo Zelmar Michelini, el expresidente de la Cámara de Diputados Héctor Gutiérrez Ruiz, y los militantes tupamaros Rosario Barredo y William Whitelaw. Sus cuerpos aparecieron acribillados dentro de un automóvil, en un crimen que simbolizó el alcance brutal del Plan Cóndor y la coordinación represiva entre las dictaduras del Cono Sur.
No fue un exceso. No fue una casualidad. Fue terrorismo de Estado organizado para perseguir, secuestrar, torturar y matar a quienes pensaban distinto. Medio siglo después, los nombres de Zelmar, el Toba, Rosario y William siguen siendo una bandera de memoria, verdad y justicia.
Y esa memoria tiene una expresión colectiva que atraviesa generaciones: la Marcha del Silencio. Hace 31 años, familiares de detenidos desaparecidos comenzaron a caminar en silencio por las calles de Montevideo, con las fotos de sus seres queridos en alto y una pregunta que sigue golpeando la conciencia del país: “¿Dónde están?”.
La Marcha del Silencio no es solo una movilización. Es un acto de dignidad. Es el silencio que denuncia más fuerte que cualquier discurso. Es la sociedad recordándole al poder que no hay democracia plena mientras existan desaparecidos sin respuesta y archivos cerrados por el pacto de impunidad.
Cada mayo, Uruguay vuelve a enfrentarse a sus heridas. Porque el tiempo no borra los crímenes de lesa humanidad. Porque las familias envejecieron esperando respuestas. Porque hubo décadas de silencio oficial, de obstáculos judiciales y de intentos de relativizar el horror.
Pero también hubo memoria. Hubo resistencia. Hubo hijos, nietos y jóvenes que tomaron la posta para que el “Nunca Más” no sea una frase vacía.
A 50 años de aquellos asesinatos y a 31 de la primera Marcha del Silencio, la historia sigue interpelando al presente. No se trata de revancha. Se trata de verdad. Se trata de justicia. Se trata de que un país no puede construir futuro si acepta convivir con la impunidad.
Las fotos levantadas en silencio continúan hablando. Y mientras haya una sola pregunta sin responder, la marcha seguirá avanzando.
La cifra histórica de 197 detenidos desaparecidos fue actualizada recientemente por la Institución Nacional de Derechos Humanos (INDDHH), donde la exjueza Mariana Mota confirmó que se incorporaron nuevos casos.
Actualmente, el número reconocido asciende a 205 personas desaparecidas vinculadas al terrorismo de Estado.
Según explicó Motta, el número “no es cerrado”, porque continúan apareciendo denuncias, documentos y testimonios que permiten avanzar en nuevas investigaciones. De los ocho casos agregados:
tres son casos activos de búsqueda,
y cinco ya habían sido aclarados, pero no figuraban correctamente incorporados en el registro oficial
La INDDHH también informó que existen más de 300 denuncias relevadas sobre posibles desapariciones forzadas ocurridas entre 1968 y 1985, tanto en Uruguay como en el exterior.

