Este 30 de octubre, Diego Armando Maradona cumpliría 66 años. Aunque ya no está físicamente, su figura continúa presente en las canchas, en los barrios, en los murales y, sobre todo, en la memoria de millones de personas que lo convirtieron en mucho más que un futbolista.
Nacido el 30 de octubre de 1960, en Lanús, y criado en Villa Fiorito, Diego construyó desde muy pequeño una historia que parecía destinada a ser extraordinaria. Con la pelota en los pies comenzó a escribir su nombre en Argentinos Juniors, para luego conquistar escenarios que lo llevaron a convertirse en una leyenda mundial.
Su momento de máxima gloria llegó en México 1986, cuando capitaneó a la Selección Argentina hacia el título mundial. Allí dejó una de las actuaciones individuales más recordadas de la historia de los Mundiales, incluido aquel segundo gol frente a Inglaterra que todavía forma parte de la memoria colectiva del fútbol.
Pero Maradona fue también Napoli, Boca, Barcelona, Sevilla y Newell’s. Fue el ídolo de una generación y, con el paso del tiempo, también de otras que nunca lo vieron jugar en vivo.
Diego murió el 25 de noviembre de 2020, a los 60 años, pero su muerte no significó el final de Maradona. Cada 30 de octubre vuelve a aparecer su imagen, su zurda, su camiseta número 10 y aquella manera irrepetible de jugar al fútbol.
Este año, los homenajes vuelven a multiplicarse. En Villa Fiorito, el barrio que lo vio crecer, se preparan actividades culturales, artísticas y deportivas, mientras distintas ciudades argentinas también proyectan intervenciones y homenajes para mantener viva su memoria.
Porque Maradona ya no pertenece solamente a una época.
Pertenece a la historia.
Y cada cumpleaños es una nueva oportunidad para recordar al chico que salió de Fiorito, al campeón del mundo, al ídolo popular y al futbolista que hizo que una pelota pareciera capaz de desafiar cualquier límite.
Feliz cumpleaños, Diego.
El Diez sigue jugando en la memoria.

