El presidente de Francia, Emmanuel Macron, se dirigió este domingo a la población tras la ola de protestas que dejó unos 2.000 detenidos, cientos de heridos y numerosos comercios saqueados durante el fin de semana. En su discurso, anunció nuevas medidas de seguridad y advirtió que el gobierno será “implacable” con los responsables de los disturbios.
“Nos encontramos esta noche en un momento de extrema gravedad”, comenzó el mandatario, quien responsabilizó a “grupúsculos de ultraizquierda” y delincuentes por los episodios de violencia registrados el sábado 17 de octubre en distintas ciudades del país.
Macron hizo referencia a los incendios y ataques contra edificios públicos, entre ellos el Ayuntamiento de Limoges, una oficina de turismo en Lyon y la sede municipal de Marsella.
“¿Cómo pueden los franceses hacerle esto a Francia? ¿Por qué quemar el Ayuntamiento de Limoges? Nada lo justifica, nada lo explica, nada lo excusa”, expresó.
El presidente aseguró que los responsables deberán enfrentar consecuencias judiciales y reclamó firmeza a las autoridades encargadas de investigar los hechos.
“Quienes destruyeron deben pagar. Quienes saquearon deben compensar los daños. Quienes intentaron derribar la República deberán responder por ello”, sostuvo.
En ese sentido, anunció que los prefectos podrán prohibir determinadas concentraciones cuando lo consideren necesario para proteger edificios públicos, comercios y espacios urbanos. Las decisiones se tomarán en coordinación con los gobiernos locales.
Macron también ordenó al Ejecutivo revisar los mecanismos de inteligencia y prevención utilizados durante las manifestaciones, ante la magnitud de los enfrentamientos.
“He pedido al gobierno que saque todas las lecciones en materia de inteligencia y anticipación, y que haga lo necesario para que esto no vuelva a suceder”, afirmó.
Además, adelantó que el primer ministro, Sébastien Lecornu, encabezará este lunes una reunión de crisis para coordinar ayudas destinadas a los comerciantes y otros afectados por los destrozos.
Pese a sus críticas contra los responsables de la violencia, Macron diferenció a estos grupos de las cientos de miles de personas que se manifestaron pacíficamente para reclamar por el costo de vida, el precio de los combustibles y las condiciones de la educación.
“Nunca debemos confundir a estos últimos con quienes destruyeron, rompieron y saquearon”, señaló.
El mandatario reconoció la preocupación de los franceses por el encarecimiento de los combustibles, que vinculó con el conflicto en el golfo Pérsico, y aseguró que continuará trabajando para garantizar el abastecimiento energético y contener los precios.
También se refirió al malestar de estudiantes y jóvenes, quienes protagonizaron numerosas movilizaciones durante las últimas semanas en reclamo de mejores condiciones educativas y perspectivas laborales.
“Comprendo a nuestros estudiantes. Su palabra debe ser escuchada sin prejuicios y sin minimizar las dificultades”, sostuvo.
En respuesta, anunció que estudiantes, docentes, sindicatos, empresarios y representantes políticos comenzarán a trabajar esta semana con el gobierno para elaborar propuestas concretas.
Por último, Macron hizo referencia a las elecciones presidenciales de 2027, que se celebrarán dentro de aproximadamente seis meses, y pidió que el debate político no quede desplazado por los enfrentamientos callejeros.
“Necesitamos unidad, calma y respeto”, concluyó el mandatario, quien insistió en que el diálogo no debe confundirse con debilidad ni con impunidad.

