Este sábado 19 de setiembre, Salto fue escenario de la 17.ª Marcha por la Diversidad, una movilización que vuelve a poner en las calles una consigna que trasciende una jornada: el derecho a vivir con libertad, respeto, igualdad y sin discriminación.
Bajo el lema “Existimos y resistimos”, la convocatoria partió a las 19 horas desde Plaza Artigas y recorrerió las calles de la ciudad hasta llegar a la Plazoleta Roosevelt, donde está previsto el cierre de la jornada con una propuesta artística y musical.
La actividad comenzó previamente, a las 16 horas, con la Feria Diversa en Plaza Artigas, un espacio de encuentro que reúne emprendimientos, organizaciones, instituciones y propuestas vinculadas a la diversidad.
La consigna de este año tiene una particular fuerza: existir y resistir. Existir porque ninguna persona debería tener que esconder quién es, a quién ama, cómo construye su familia o cómo vive su identidad. Y resistir porque la conquista de derechos no significa que hayan desaparecido la discriminación, los prejuicios o los discursos de odio.
La marcha también vuelve a recordar que hablar de diversidad no es hablar solamente de la comunidad LGBTIQ+. Es hablar de una sociedad que reconoce que las diferencias forman parte de ella y que la igualdad ante la ley y el respeto por la dignidad humana deben ser principios cotidianos.
En Salto, además, la marcha llega después de un mes en el que diferentes instituciones y organizaciones vienen desarrollando actividades vinculadas a la diversidad, la inclusión, la formación y los derechos.
Pero una marcha no debería ser solamente una fotografía colorida, una bandera o una jornada festiva.
También es memoria. Es reivindicación. Es presencia. Es decir que todavía hay cosas que cambiar.
Y quizás allí esté el verdadero sentido de estas movilizaciones: que quienes marchan no tengan que explicar por qué quieren ser respetados. Que una persona pueda caminar por una calle, formar una familia, estudiar, trabajar, amar y desarrollar su vida sin ser señalada, discriminada o violentada por ser quien es.
Salto volvió a caminar por la diversidad.
Y detrás de cada bandera, de cada consigna y de cada historia personal hay una misma demanda: vivir en una sociedad donde nadie tenga que pedir permiso para existir.
Porque la diversidad no debería ser una excepción.
Es parte de lo que somos como sociedad.
Y hoy, desde Salto,se escuchó una voz colectiva:
EXISTIMOS.
RESISTIMOS.
Y QUEREMOS VIVIR CON DIGNIDAD.
Foto: Martin Cabrera

