Para retomar la Cámara alta, arrebataron a los republicanos los escaños de Carolina del Norte, Carolina del Sur, Texas, Iowa y Kansas. Según un sondeo de CNN a boca de urna, el 62% de los votantes desaprobaba la gestión presidencial. La economía fue la principal preocupación al votar.
Con ambas cámaras en manos de la oposición, Trump enfrentará mayores dificultades para aprobar leyes y confirmar nombramientos durante sus últimos años de mandato. Los demócratas controlarán comités clave y podrán impulsar investigaciones y eventuales juicios políticos.
Tras atribuir inicialmente la derrota a que su nombre no figuraba en las boletas, el presidente afirmó que aceptaría los resultados y que estaba dispuesto a trabajar con los demócratas.

