El 5 de agosto de 2010, un derrumbe en la mina San José, en la región chilena de Atacama, dejó a 33 mineros atrapados a unos 700 metros de profundidad. Lo que comenzó como una tragedia se transformó en una de las historias de supervivencia más impactantes del siglo XXI, seguida por millones de personas en todo el mundo y recordada como un ejemplo de resistencia, solidaridad y trabajo en equipo.
A 16 años de la mina San José, se recuerda el colapso del 5 de agosto de 2010 que sepultó a 33 trabajadores.

El 5 de agosto de 2010, un derrumbe en la mina San José, en la región chilena de Atacama, dejó a 33 mineros atrapados a unos 700 metros de profundidad. Lo que comenzó como una tragedia se transformó en una de las historias de supervivencia más impactantes del siglo XXI, seguida por millones de personas en todo el mundo y recordada como un ejemplo de resistencia, solidaridad y trabajo en equipo.
El derrumbe y la espera
El 5 de agosto de 2010 un derrumbe en la mina San José, en la región de Atacama, desató una de las escenas de supervivencia más impactantes de los últimos tiempos. Treinta y tres trabajadores quedaron sepultados a unos setecientos metros de profundidad y el mundo entero empezó una espera cargada de angustia y atención mediática.
Durante los primeros diecisiete días primó el silencio y la incertidumbre. En el refugio de emergencia los hombres racionaron atún y leche cada cuarenta y ocho horas para estirar las provisiones bajo calor sofocante y oscuridad. En la superficie, las familias levantaron el histórico “Campamento Esperanza” y reclamaron que la búsqueda no se suspendiera.El milagro llegó el 22 de agosto cuando, tras varias sondas, apareció una nota atada a la sonda: “Estamos bien en el refugio los 33”. El hallazgo cambió la dinámica: la noticia obligó a coordinar una operación técnica compleja con equipos internacionales y puso el foco definitivo sobre la mina San José y su grave situación humanitaria.
El histórico rescate
Tras casi diez semanas de encierro, la cápsula Fénix 2 fue la protagonista final. Diseñada para descender por el ducto de rescate, subió uno a uno a los treinta y tres trabajadores y complet
Secciones
EN VIVOCerrar
El día que 33 mineros quedaron atrapados a 700 metros de profundidad y comenzó el rescate más dramático de la historia
A 16 años de la mina San José, se recuerda el colapso del 5 de agosto de 2010 que sepultó a 33 trabajadores.
05 de agosto de 2026 a las 12:54 a. m.

El 5 de agosto de 2010, un derrumbe en la mina San José, en la región chilena de Atacama, dejó a 33 mineros atrapados a unos 700 metros de profundidad. Lo que comenzó como una tragedia se transformó en una de las historias de supervivencia más impactantes del siglo XXI, seguida por millones de personas en todo el mundo y recordada como un ejemplo de resistencia, solidaridad y trabajo en equipo.
El derrumbe y la espera
El 5 de agosto de 2010 un derrumbe en la mina San José, en la región de Atacama, desató una de las escenas de supervivencia más impactantes de los últimos tiempos. Treinta y tres trabajadores quedaron sepultados a unos setecientos metros de profundidad y el mundo entero empezó una espera cargada de angustia y atención mediática.
Durante los primeros diecisiete días primó el silencio y la incertidumbre. En el refugio de emergencia los hombres racionaron atún y leche cada cuarenta y ocho horas para estirar las provisiones bajo calor sofocante y oscuridad. En la superficie, las familias levantaron el histórico “Campamento Esperanza” y reclamaron que la búsqueda no se suspemdiera
El milagro llegó el 22 de agosto cuando, tras varias sondas, apareció una nota atada a la sonda: “Estamos bien en el refugio los 33”. El hallazgo cambió la dinámica: la noticia obligó a coordinar una operación técnica compleja con equipos internacionales y puso el foco definitivo sobre la mina San José y su grave situación humanitaria.
El histórico rescate
Tras casi diez semanas de encierro, la cápsula Fénix 2 fue la protagonista final. Diseñada para descender por el ducto de rescate, subió uno a uno a los treinta y tres trabajadores y completó el operativo después de sesenta y nueve días. El rescate en vivo se convirtió en un acontecimiento mundial, seguido por más de mil millones de personas.
Más de una década después la historia de la mina San José sigue vigente en la memoria colectiva. Esa gesta se convirtió en símbolo de fe, trabajo en equipo y resiliencia frente a la adversidad. También alimentó debates sobre seguridad minera, fiscalización y obligaciones empresarias, que quedaron en el centro del debate público chileno y regional.
Las familias jugaron un papel clave: desde el “Campamento Esperanza” impulsaron la presión pública y el acompañamiento permanente. Tras el rescate, la vida cambió para los protagonistas: algunos siguieron ligados a la minería, otros buscaron rehabilitación física y emocional. El episodio dejó heridas, reconocimientos y lecciones que todavía resuenan en la industria.
En este aniversario la conmoción persiste: la historia de la mina San José es recordada como un ejemplo de coraje colectivo y también como advertencia sobre los riesgos laborales. Actos conmemorativos y reportes periodísticos renuevan la discusión sobre prevención y memoria. Para muchos, la hazaña sigue siendo una lección sobre dignidad y solidaridad en los momentos más extremos.

