Un día como hoy, pero de 1935, fallecía trágicamente en un accidente aéreo ocurrido en . Su muerte, ocurrida en el momento de mayor esplendor de su carrera artística, conmocionó a toda América Latina y marcó un antes y un después en la historia del tango.
El accidente se produjo el 24 de junio de 1935 en el aeropuerto de Medellín, cuando el avión en el que viajaba Gardel chocó con otra aeronave durante la maniobra de despegue. La colisión provocó un incendio que destruyó ambos aparatos y dejó un saldo de 17 fallecidos.
Además de Gardel, perdieron la vida varias personas estrechamente vinculadas a su actividad artística. Entre ellas se encontraban el letrista , los guitarristas y , así como integrantes de la tripulación y pasajeros de ambas aeronaves. La tragedia puso fin a una gira que llevaba al cantante por diversos países de América.
Con apenas 44 años, Gardel era ya una figura internacional. Sus interpretaciones de tangos como , y habían trascendido fronteras, convirtiéndolo en uno de los artistas más populares de habla hispana.
El velorio y el largo regreso
La noticia de su muerte provocó escenas de profundo dolor en toda América Latina. Tras los homenajes realizados en Medellín, los restos del artista iniciaron un extenso recorrido hasta el Río de la Plata. Durante el trayecto, miles de admiradores acudieron a despedirlo en distintas ciudades.
En Montevideo, donde Gardel mantenía una estrecha relación con el público local, el féretro fue velado durante dos jornadas. Una multitud desfiló frente al ataúd para rendir homenaje al cantor, en una de las manifestaciones de duelo más importantes registradas en la ciudad durante aquella época.
El entierro en Buenos Aires
Los restos de Gardel llegaron finalmente a en febrero de 1936. El funeral se convirtió en una de las mayores expresiones de duelo popular de la historia argentina. Decenas de miles de personas acompañaron el cortejo fúnebre por las calles de la ciudad hasta el , donde recibió sepultura definitiva.
Desde entonces, su tumba se transformó en un sitio de peregrinación para admiradores del tango de todo el mundo. Flores, placas recordatorias y mensajes de agradecimiento testimonian el cariño que sigue despertando quien es considerado la máxima figura del género.
A más de nueve décadas de su desaparición física, el legado de Carlos Gardel permanece intacto. Su voz continúa sonando en radios, escenarios y hogares de distintas generaciones, mientras la frase popular “Gardel cada día canta mejor” resume el lugar que ocupa en la memoria colectiva del Río de la Plata y del mundo entero.
Nota: Históricamente se recuerda a Gardel como una de las figuras más influyentes de la cultura rioplatense, con un legado que sigue vigente tanto en Uruguay como en Argentina.

