Este 16 de junio se conmemora , el Desembarco de Wilson Ferreira Aldunate en el Puerto de Montevideo, tras once años de un cansador y ajetreado exilio.
Aquella tarde de 1984, -luego de 18 epopéyicas horas hoy recordadas a modo de «La Odisea» de Homero-, viajaban junto al caudillo blanco desde Bs.As. en el Vapor de la Carrera, 412 tripulantes; entre los que había familiares, amigos y periodistas.
La reunión en el Centro Gallego fue convocada por Raúl Vallarino, periodista y escritor; amigo del caudillo, que a sus 26 años estaba presente en aquél paradójico (y glorioso) hito de la historia uruguaya. Quién pisaba suelo oriental alzaba sus brazos con la V de la Victoria en cada una, y la W de Wilson en ambas. Más repuesto, y antes de ser llevado al cuartel de Trinidad en Flores; al otro día declararía que no tenía miedo de lo que pudieran llegar a hacer con su persona, ya que su destino estaba en manos de la gente… Como todo gran hombre de Estado se entragaba al pueblo al igual que un mártir a la hoguera. Por suerte ardía discretamente aquél fuego. No nos olvidemos que seis meses antes de su llegada al país, -el 27 de noviembre de 1983-, se había podido llevar a cabo y sin inconvenientes, el «Acto del Obelisco«; que reunío unos 400.000 uruguayos. Por lo tanto la tercer y esperemos, última dictadura que nos tocó sortear estaba llegando a su fín. Antes de que arrancara oficialmente la dictadura hay q mirarla en 1967 en el Uruguay se llegaba a Navidad con la asunción repentina de Pacheco como Presidente luego de la muerte de Gestido. Durante lo que se conoce como el «Pachecato» empezaron a regir Medidas Prontas de Seguridad desde el 13 de junio del ’68. A nivel global y antes de eso, el mismo 1ero. de enero arrancaba el año con la invasión por parte del Vietcong a la Embajada Americana en Vietnam del Sur. Cinco días más tarde, el 5 de enero, la U.R.S.S. invadía con sus aliados del Pacto de Varsovia menos Rumania, a Checoslovaquia; en lo que se denominó la Primavera de Praga. El conflicto Europa del Este vs Europa Occidental entraba en pleno apogeo, si bien la Guerra Fría ya estaba empezada para algunos desde 1945 y para otros desde 1955. El tercero en medio de esta dualidad europea «post declive colonial«, era Estados Unidos; consolidándose con el oro junto a Francia e Inglaterra, como principal prestamista y acreedor de la parte oeste de Europa a través del Tratado de la O.T.A.N. Por otro lado estaba la Unión Soviética que alegaba tener miedo de un eventual rearme alemán, o tal vez de un «nunca desarme del todo alemán». Brasil en 1968 llevaba para ese entonces 4 años de Gobierno Militar. En Francia ocurría el «Mayo Francés», donde estudiantes y trabajadores unidos bajo la consigna de «el inicio de una gran lucha» llegaron a paralizar al país, haciendo que todo terminara en una gran Huelga General de 9 millones de personas. En 1971 Salvador Allende pretendía nacionalizar la banca en el país minero del sur. En Uruguay pasó de todo… Tupamaros y militares se dieron de bomba. En el medio de la guerrilla, y por momento desplazada, se encontraba la clase política. No pudieron con los intelectuales.
«La Travesía» es el nombre del nuevo libro de Editorial Fin de Siglo escrito por Vallarino que cuenta los detalles y pormenores del desembarco de Wilson en una bahía altamente militarizada. El buque «Ciudad de Mar del Plata II» que lo trajo de vuelta habia sido contratado a modo de charter al empresario Jorge Delgado; presente en dicho acto nacionalista en el cuál también habló Susana Ferreira Sienra y el líder de Alianza Nacional, Senador y candidato para las próximas internas blancas, Dr. Jorge Larrañaga.
Antes de comenzar con su discurso, el Guapo cedió la palabra por un instante al periodista Walter Serrano Abella, que recordó a Wilson de esta manera:
«Wilson sostenía siempre que cada vez que al país lo agitaba una crisis que le golpeaba el alma, podían aparecer muchos protagonistas, pero el Partido Nacional iba a estar siempre, como por una actitud rara del destino… un dedo indescifrable… en las primeras filas.»
Fuente:La Gazeta Oriental



















