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    Wilson, a 35 años del regreso del exilio del Caudillo Blanco

    PorDaniel Caiazzo

    Jun 16, 2019

    Con su mujer y a su hijo Juan Raúl, el regreso de Wilson a Montevideo y su encarcelamiento.

    Varado al margen del Río Paraná, en la ciudad argentina de Zárate y convertido hoy en hotel flotante, yace el vapor de la carrera Ciudad de Mar del Plata II. Aquel barco que un 16 de junio de 1984 llegó al Puerto de Montevideo y marcó el fin del exilio de 11 años del líder del Partido Nacional Wilson Ferreira Aldunate.

    La embarcación de bandera argentina había partido del Puerto de Buenos aires la noche del 15 de junio con más de 400 personas entre familiares, amigos y periodistas. Con su regreso se cerró un ciclo que había comenzado la madrugada del 27 de junio de 1973 cuando en su último discurso en el Parlamento, se declaró como el más irreconciliable enemigo de la naciente dictadura.

    Esa noche comenzó un largo periplo, permaneció escondido junto a su esposa en un yate en el Puerto del Buceo. Luego viajó a Punta del Este y desde allí una avioneta lo llevó clandestinamente a la Argentina, así comenzó su exilio.

    En octubre de 1974 la situación política en el vecino país estaba complicada y partió a Perú. A los seis meses regresó nuevamente a Buenos Aires. En mayo de 1976 Wilson fue advertido justo a tiempo y pudo salvarse de las balas asesinas que acabaron con la vida de sus amigos Héctor Gutiérrez Ruiz y Zelmar Michelini.

    Para entonces, no había otra opción que salir rápidamente de Argentina. Se asiló en la embajada de Austria en Buenos Aires y luego partió a Europa. Vivió con su esposa en Londres y después en España.

    Durante los años de exilio denunció una y otra vez a la dictadura, esto le valió la condena del gobierno de facto así como su procesamiento por parte de los militares. Siempre con la idea de regresar a su tierra, Wilson realizó un primer acercamiento cuando asistió en diciembre de 1983 a la asunción del presidente Raúl Alfonsín elegido democráticamente.

    Pero no fue si no hasta que fracasaron las negociaciones del Parque Hotel entre los militares y los políticos y en vísperas del Pacto del Club Naval en 1984 que Wilson tomó la decisión de volver a Uruguay, aunque supiera que su destino más probable era la prisión. En abril de 1984 vuelve a Buenos Aires, esta vez como preámbulo del retorno a Uruguay.

    A partir de ese momento comenzaron los preparativos para lo que se llamaría la Operación Retorno. Dos discursos pronunciados desde el vecino país sirvieron como claro mensaje de sus intenciones.

    La fecha ya estaba fijada: el sábado 16 de junio Wilson retornaría a Montevideo junto a su esposa Susana y su hijo Juan Raúl quien también estaba requerido por la justicia militar uruguaya.

    Miles de uruguayos se reunieron la noche del 15 de junio en el Puerto de Buenos Aires para despedirlo. Había banderas de Uruguay, del Partido Nacional y del Frente Amplio. Luego de varias horas de travesía, cuando había amanecido, y en un clima en el que se entremezclaba la algarabía y la tensión, empezaron a avistarse en el horizonte naves de guerra.

    Una lancha de Prefectura se acercó al barco, en ella iba el prefecto el capitán de navío Carlos Gianni quien tenía la orden de detener a Wilson y a su hijo y de hacerlos abordar la lancha. Pero el candidato blanco dijo que para hacerlo bajar antes de llegar a puerto iban a tener que usar la fuerza.

    Los militares decidieron entonces desviar el barco hacia Punta del Este para evitar la recepción de las decenas de miles de personas que se habían volcado a las calles de Montevideo. Pero la decisión fue cambiada y volvió a poner rumbo a la capital con todos los presentes cantando el Himno Nacional.

    El vapor de la carrera ingresó a un puerto preparado para la guerra, fuertemente custodiado por efectivos de la Armada y cerrado para la vista del público. En medio de escenas de profunda emoción, Juan Raúl y Wilson bajaron del barco y se dieron vuelta para perpetuar un saludo que sería símbolo de una época. Los dos fueron trasladados en helicópteros diferentes a sus puntos de reclusión. Wilson al cuartel de Trinidad y Juan Raúl al cuartel de Paso de los Toros.

    Durante los meses en que Wilson estuvo en prisión se realizaron marchas y manifestaciones por 18 de Julio reclamando su liberación. Algunas terminaron con detenciones, incluso la propia esposa del líder blanco fue detenida por la Policía en una oportunidad.

    Respecto a la situación de Wilson, el comandante en jefe del Ejército de la época, Hugo Medina, explicó a la prensa por qué estaba preso. “Un preso político es alguien detenido por sus ideas, acá no hay detenidos por ideas, hay detenidos por crímenes por atentados a la Constitución o por faltas cometidas contra la Constitución” sostuvo Medina.

    Wilson permaneció en prisión 167 días, allí recibió la visita de familiares y dirigentes. Tenía una libreta en la que registraba sus actividades y que operó como pequeño diario personal. El 30 de noviembre, cinco días después de las elecciones nacionales en las que triunfó Julio María Sanguinetti del Partido Colorado, Wilson Ferreira fue liberado.

    Miles de personas lo saludaron en su camino desde Trinidad hacia la explanada municipal de Montevideo donde lo aguardaba una multitud que esperaba un discurso emancipado y revanchista, pero sin embargo Wilson asumió una actitud mesurada y emitió un mensaje tranquilizador.