
En fútbol se utiliza la palabra estrategia y en política los mismos cambios de timones son intereses.
Hemos visto con asombro al presidente de ADEOMS esta semana estar activo en los medios donde paga su opinión y presencia, reclamar acaloradamente luchas clasistas y reivindicaciones.
Habla de persecución, injusticias, hacer política desde la gestión, crecimientos en grados y beneficios inaceptables y otras «yerbas» que no generan otra cosa que risa.
El inefable «Cholín» volvió a ponerse el overol de «rebelde» y fue por dos direcciones de extrema confianza de Lima.
Las razones son más que obvias. El partido al que pertenece lo mando «cual brazo armado» a cobrarle facturas políticas al intendente en la intencionalidad manifiesta de o estás conmigo o no lo estás pero si no estás te «las cobro».
Es la única razón posible para entender este nuevo papel combativo de un presidente sindical que durante cinco años y medio hizo la plancha.
Existieron mil persecuciones, mil acosos laborales y de los otros, y su sindicato miró para otro lado sosteniendo que el no estar afiliados los imposibilitaba a cualquier acción.
Es tan impresentable sostener que se va contra los acomodos por afinidades políticas que no explica su «increíble» crecimiento en grados y beneficios.
Sostiene en este renovado rol la defensa de trabajadores a los que no se les pide filiación política cuando ante situaciones de persecución y acoso miró para otro lado porque los perseguidos y acosados eran de otro palo.
Eso si, se entiende que lo haga cuando su partido le impone salir a jugar a falta de tan poco para las elecciones del Frente Amplio merced a favores que le permitieron crecer patrmonialmente.
Sindicalista, cooperativista y crítico de periodismo. Una actualizada versión de «Cholín» que busca algún rédito porque a pesar que el comunismo no lo contemple, la vida nos posiciona en el más elemental razonamiento de «que hay que hacer» para que «yo pueda tener más».
