Los gobiernos de Uruguay y Argentina aseguraron este martes que hubo avances en las negociaciones por la instalación de la planta de hidrógeno verde de HIF Global en Paysandú, luego de las preocupaciones planteadas desde la provincia argentina de Entre Ríos por el posible impacto ambiental del proyecto.
La reunión se realizó en el Palacio Santos, en Montevideo, y estuvo encabezada por el canciller uruguayo, Mario Lubetkin, y su par argentino, Pablo Quirno. Tras el encuentro, ambas delegaciones destacaron el clima de diálogo y señalaron que continúan trabajando tanto en los aspectos ambientales como en la eventual relocalización de la planta.
“Hoy la síntesis que podemos hacer es que estamos avanzando, y avanzando mucho, tanto en el ámbito ambiental como en el de la relocalización”, afirmó Lubetkin. El canciller explicó que el intercambio forma parte de un proceso iniciado en noviembre de 2025, cuando Uruguay presentó formalmente el proyecto y Argentina trasladó sus inquietudes.
El ministro sostuvo que las conversaciones todavía no concluyeron, aunque valoró los progresos alcanzados. “Esta reunión solo puede tener un signo positivo: el de un avance sustancial en un proceso al que todavía le quedan pasos por recorrer”, expresó.
Lubetkin también destacó “el rol extraordinario” que puede tener el proyecto de HIF Global para el desarrollo del país y aseguró que Uruguay mantendrá informadas a las autoridades argentinas sobre la evolución de las negociaciones.
Por su parte, Quirno remarcó que Argentina no busca frenar inversiones en Uruguay y defendió el camino del diálogo bilateral para evitar futuros conflictos. “Uruguay tiene todo el derecho de aceptar inversiones que cumplan con sus requisitos. Somos países hermanos y vecinos, y ese respeto nos permite construir un espacio de diálogo que ayude a mejorar el proyecto”, señaló.
El canciller argentino aseguró además que su país mantiene una postura “muy conciliatoria y proinversión” y consideró que obstaculizar iniciativas de este tipo sería perjudicial para toda la región. “La región necesita más inversión y nosotros también nos estaríamos perjudicando si pusiéramos trabas. Lo importante es alcanzar acuerdos mediante el diálogo con las autoridades uruguayas y con la empresa para encontrar la mejor solución posible”, afirmó.
Quirno también cuestionó la judicialización impulsada por legisladores de Entre Ríos contra el Estado uruguayo por este tema. Según indicó, la demanda fue “prematura” y estuvo influida por “algún componente de política interna argentina”.
Las autoridades argentinas habían manifestado preocupación por la ubicación de la planta, que se instalaría frente al río Uruguay, y el gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, había solicitado revisar el emplazamiento del proyecto.
La delegación uruguaya estuvo integrada, además, por el ministro de Ambiente, Edgardo Ortuño; el intendente de Paysandú, Nicolás Olivera; el embajador de Uruguay en Argentina, Diego Cánepa, y la directora general de Fronteras, Cecilia Otegui.
Desde Argentina participaron, entre otros, el gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio; el intendente de Colón, José Luis Walser; el embajador argentino en Uruguay, Alan Beraud, y autoridades de la Cancillería argentina.

