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    Uruguay como ruta del Narcotráfico, informe de CERES

    PorDaniel Caiazzo

    Jul 3, 2023

    Los 887 kilómetros de frontera de Uruguay con Argentina, delimitada por los ríos Uruguay y de la Plata, y los más de mil kilómetros con Brasil -una parte importante de tierra seca-,
    suponen un enorme desafío para las tareas de seguridad del Estado en torno al narcotráfico.
    La alta porosidad limítrofe, signada por la geografía, y bandas
    delictivas creativas a la hora de efectivizar el ingreso de estupefacientes al territorio nacional, mediante estratagemas que
    tienen el potencial de sobrepasar la capacidad de los dispositivos oficiales de control, explican el ingreso ilegal de drogas
    por tierra, agua y aire. (Ver infografía)
    Las rutas de la droga representan una verdadera amenaza a la seguridad pública nacional, en el marco de un fenómeno global,
    en el cual la región es un jugador cada vez más relevante.
    El narcotráfico es una actividad muy lucrativa que permite un logro inmediato sin que haya un esfuerzo en el tiempo,
    una opción atractiva especialmente entre la población más vulnerable.
    De acuerdo con el informe Global Report on Cocaine 2023 de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (unodc),
    el cultivo de coca aumentó un 35% entre 2020 y 2021, lo que supone el mayor incremento interanual desde 2016. Un aumento
    que se explica por la expansión del cultivo de arbusto de coca, como a las mejoras en el proceso de transformación de la planta
    de coca en clorhidrato de cocaína.
    Colombia, Perú y Bolivia, tienen casi el monopolio de la producción, cuya mayor parte se envía a Europa y a Estados Unidos.
    El cargamento desde el lugar de origen a un mercado de consumo, se realiza combinando las rutas marítimas, aéreas y terrestres. Los puntos de almacenamiento son movibles y los
    delincuentes que intervienen en las diferentes cadenas del negocio operan con cierta autonomía; ya no existe un modus
    operandi al estilo del narcotraficante colombiano Pablo Escobar, cabecilla de todo el proceso.
    Los traficantes no eligen siempre la ruta geográfica más lógica en términos de distancia, sino en función del análisis que
    realizan sobre de la efectividad de los controles de seguridad
    de los diferentes países.
    En ese sentido, la cocaína procedente de Bolivia y Perú se transporta cada vez más a través de lo que se llama la ruta
    del Cono Sur: desde Paraguay, a través de la hidrovía Paraná-Paraguay, combinada con vuelos clandestinos, hacia Uru-
    uay como punto final de la región antes de llegar a países desarrollados.
    En los últimos años, Uruguay ganó importancia en el tráfico marítimo de cocaína, y el puerto de Montevideo se ha transformado
    en un sitio atractivo, principalmente para el envío de drogas ilícitas al mercado europeo.
    Las organizaciones delictivas se han fortalecido a nivel regional,
    especialmente las brasileñas y argentinas que operan en la zona de influencia de la provincia de Santa Fe, adecuando las operaciones de tráfico en los puertos más vulnerable.

    Vuelos clandestinos
    La mayor cantidad de droga que llega al país proviene de Paraguay y en ocasiones de Bolivia. El año 2019 es el que registra la
    mayor cantidad de cocaína incautada, con poco más de once toneladas y media, seguido con cuatro toneladas y media en 2022.
    Los vuelos clandestinos es la principal modalidad utilizada para el tráfico de entrada a Uruguay, según el Ministerio del Interior.
    Poco más de las tres cuartas partes del clorhidrato de cocaína
    incautado durante 2020 ingresó por vía aérea en los departamentos del norte del país. La droga es arrojada en sitios rurales,
    donde no existen controles.
    También se utilizan pistas clandestinas, en las que aterrizan los aviones ligeros, aprovechándose el momento para el abasteci-
    miento de combustible, antes de despegar en menos de 10 minutos. Si el vuelo proviene directamente de Bolivia, es obligatoria
    una parada en Paraguay para cargar más combustible.
    Un caso de diciembre de 2022 es ilustrativo de la ruta de la droga: en Salto, las autoridades capturaron a dos ciudadanos
    bolivianos que habían aterrizado un avión de pequeño porte con 440 kilos de cocaína.
    El tráfico marítimo
    Cuando se utiliza el medio marítimo, por lo general se origina en
    Paraguay y el transbordo se realiza en el puerto de Montevideo.
    Por ejemplo, en noviembre del año pasado se incautaron 653
    kilos de cocaína en un contenedor con carne refrigerada prove-
    niente de Paraguay que tenía como destino Rusia, con una esca-
    la en el puerto belga de Amberes.
    En 2019, hubo varios casos sonados, como el hallazgo de cuatro
    toneladas en el puerto de Montevideo, cuyo destino era la termi-
    nal marítima de Lomé, la capital de Togo; o el de un allanamiento
    a un establecimiento rural de Soriano, próximo al río Uruguay, donde se descubrió una improvisada pista de aterrizaje.
    Ese mismo año, en el puerto alemán de Hamburgo, fueron incautadas cuatro toneladas y media de cocaína, en un contenedor con soja que provenía de Cerrillos, Canelones, que partió del puerto de Montevideo. La droga, transportada en bolsos deportivos, tenía como destino final el puerto de Amberes.
    Estos casos representativos de Uruguay como ruta del narcotráfico, refuerzan la necesidad de las inversiones en escáneres
    en la principal terminal portuaria del país, tal como analizamos
    en el anterior Monitor de Seguridad (https://ceres.uy/index.php/
    estudios/ficha_estudio/55).
    La carga terrestre
    ⭕ El paso de frontera Concordia – Salto es el principal punto de ingreso del transporte internacional de carga paraguayo. Unos
    200 camiones de carga, 95% de origen paraguayo -el resto es argentino y boliviano- , cruzan todos los días por allí. Entre
    otras formas, la droga se oculta en doble fondo en las cajas

    de los camiones y/o en los ejes de los remolques.
    En enero pasado, la Aduana argentina informó que incautó 267
    kilos de cocaína, mayoritariamente procedente de Paraguay y
    Uruguay como destino final.
    Dos meses después, las autoridades encontraron 440 kilos de
    cocaína, en una operación en la que fueron detenidos ciudada-
    nos de cuatro nacionalidades, entre ellos, dos de Montenegro,
    que podrían integrar la mafia de los Balcanes, una peligrosa red
    de crimen organizado que opera en Europa, cuyos integrantes
    provienen del sureste de Europa, de países como Albania, Croa-
    cia, Montenegro y Serbia. En nuestra región se ha detectado su
    presencia en Colombia, Brasil, Ecuador, Perú, Panamá y México.
    Aún no se ha encontrado relación entre los grupos delictivos
    involucrados en los circuitos de acopio y exportación con los
    dedicados a la distribución para el consumo interno, formado
    por bandas locales alrededor de estructuras familiares con un
    mínimo nivel de organización, lo que agravaría aún más esta pro-
    blemática