
La historia de esta familia, o mejor dicho, de quien esto escribe, establece que cuando mi viejo José Miltons Caiazzo Gringa, vino del sur en pase interdepartamental a jugar en un desconocido Salto Uruguay, para él claro está, nunca imaginó como siempre contaba encontrarse con una familia hermosa.
Me crie escuchando sus historias porque llegó a Salto luego de aquella leyenda del 60 donde los decanos eran dueños de todos los trofeos y no pudo escribir mucho en una nueva historia, si reconocer a históricos dirigentes que se portaron como nadie en su llegada.
Siempre habló de Boada y siempre habló de Pedrito (Belgeri), pendientes de su estadía y su acostumbramiento a este medio. Contó historias de caballero, de códigos, de respeto, de estar siempre a la orden.
Seguramente para mi viejo que Pedro se haya juntado hoy en una nueva directiva decana con Boada, por su partida material, será comenzar a escribir nuevos desafíos de esa honestidad y forma de manejarse en la vida que en la actualidad no tienen precio, no tienen valor, tienen la contundencia de los afectos, del respeto, del cariño y de la hombría de bien que no muchos pueden presentar como credencial.
