El 1% más rico de Uruguay concentra el 40,5% de la riqueza neta personal del país; la proporción más alta de América Latina, según un análisis publicado por Latinometrics a partir de datos del World Inequality Database (WID) correspondientes a 2024.
El dato coloca a Uruguay por encima de países que suelen ser asociados con altos niveles de concentración de riqueza, entre ellos Estados Unidos, donde el 1% más rico posee el 34,8% del total.
Dentro de América Latina, detrás de Uruguay aparecen México, con un 39,8%; Chile, con un 39,6%; Brasil, con un 39,5%; Colombia, con un 39,2%; y Perú, con un 38,6%. El promedio regional se ubicó en el 36,9%, apenas por encima del promedio mundial del 36,4%.
Latinometrics destacó que el resultado contrasta con la imagen habitual de Uruguay como uno de los países más igualitarios de la región. Según el análisis, aunque el país registra comparativamente menores niveles de desigualdad de ingresos, la situación cambia al observar la distribución de la riqueza acumulada.
Cabe destacar la diferencia entre ambos indicadores, ya que la medición de riqueza no toma en cuenta cuánto dinero recibe una persona durante un año, sino el valor de sus activos financieros y no financieros, como viviendas, tierras, depósitos, bonos o acciones, una vez descontadas sus deudas.
De esta forma, una sociedad puede presentar una distribución relativamente más pareja de los ingresos y, al mismo tiempo, tener una parte importante de su patrimonio acumulado concentrada en un grupo reducido.
En la comparación presentada por Latinometrics, Uruguay también quedó por encima de India, con el 40,1%, mientras que, entre los países incluidos en el relevamiento, las mayores cifras correspondieron a Sudáfrica, con un 54,9%, y Rusia, con un 49%.
En el otro extremo regional aparecen Argentina, con el 25,8%; Cuba, con el 25,4%; Ecuador, con el 25,1%; República Dominicana, con el 24,9%; y El Salvador, con el 24,7%.
El propio análisis advierte que medir la riqueza presenta mayores dificultades que calcular los ingresos y que las estimaciones de WID tienen márgenes de incertidumbre más amplios. Para algunos países y años, además, la base utiliza estimaciones realizadas a partir de otras observaciones cuando no existen datos directos disponibles.

