Los modelos climáticos coinciden en que el pico de intensidad del episodio de El Niño 2026-2027 ocurrirá a finales de este año, según un análisis publicado por MetSul. Casi todas las proyecciones indican que la intensidad máxima se presentaría en noviembre o diciembre, con una reducción gradual de la fuerza a partir de comienzos de 2027.
Que el pico se produzca a fin de año no es una novedad: históricamente, El Niño suele alcanzar su intensidad máxima en diciembre, lo que explica el nombre del fenómeno, asociado a la Navidad y bautizado así por pescadores peruanos. En eventos anteriores, de super-El Niño, según el índice ONI de la NOAA, el pico de 1982-1983 ocurrió la semana del 29 de diciembre; el de 1997-1998, el 17 de diciembre; el de 2015-2016, el 18 de noviembre, y el de 2023-2024, el 22 de noviembre.
La zona del Pacífico ecuatorial, donde se mide la intensidad del fenómeno se llama Región Niño 3.4, ubicada en el centro-este de la franja ecuatorial del océano. Hoy, según MetSul, la anomalía de temperatura de la superficie del mar medida por el índice ONI está en +3,3 °C, por encima del récord previo de +3 °C registrado en 2015.
La mediana de los datos actuales proyecta que El Niño 2026-2027 podría alcanzar en su pico valores cercanos o alrededor de +4 °C de anomalía. Si se confirma, sería 1 °C por encima del mayor valor jamás registrado y muy superior al umbral de +2 °C que se usa informalmente para definir un super-El Niño. Según el análisis de MetSul, esto lo convertiría en el evento más fuerte en al menos 150 años.
La intensificación de El Niño durante el segundo semestre está relacionada, en primera instancia, con el debilitamiento de los vientos alisios, que normalmente soplan de este a oeste en la franja ecuatorial del Pacífico, empujando las aguas superficiales más cálidas hacia Indonesia y Australia. Cuando esos vientos pierden fuerza, las aguas cálidas se desplazan hacia el Pacífico central y oriental, favoreciendo el aumento de las temperaturas en la superficie del océano.
Otro factor es la redistribución del calor acumulado en el océano. Los cambios en las corrientes marítimas y en la profundidad de la termoclina, que es la capa que separa las aguas superficiales más cálidas de las profundas más frías, favorecen la expansión de las aguas cálidas hacia el este. El proceso puede prolongarse varios meses, haciendo que las anomalías de temperatura sigan aumentando incluso después del inicio del fenómeno.
Se espera que Uruguay no esté por fuera del fenómeno y se prevén fuertes lluvias a partir de los primeros días de diciembre. Además, las tormentas se concentrarán en el norte del país, haciendo que los abundantes acumulados se vean potenciados por vientos y granizadas.
De esta manera, los departamentos de Salto, Paysandú, Artigas, Rivera, Cerro Largo y Rocha se verán directamente afectados por El Niño. Sin embargo, el mal tiempo será generalizado en todo el país.

