Sartori presentó su libro «Volver a crear futuro»
Con un Café Literario que se realizó a sala llena en la Librería Puro Verso de la Ciudad Vieja, el precandidato del Partido Nacional, Juan Sartori, presentó su libro ¨Volver a crear futuro¨.
El libro de 180 páginas, que distribuye desde este jueves Penguin Randon House, el grupo editorial más importante del mundo, cuenta también con una galería de fotos que van desde el día de su nacimiento a la actual campaña política.
En primera persona, el joven empresario que día a día crece en apoyo y en las encuestas, relata su infancia, su vida en Europa con su madre y hermana, la pasión por el fútbol, sus primeros trabajos, su historia de amor con Katia y el eterno amor por Uruguay, ese país del que se fue llorando a las 12 años desde el viejo Aeropuerto de Carrasco.
En un ambiente descontracturado, la conocida escritora uruguaya Mercedes Vigil, presentó en detalles el libro de Sartori, desmembrando cada detalle que le llamó la atención.
“No pienso ganar ningún premio literario pero es una linda historia de contar y espero que sea una linda historia de leer y si a alguien lo ayuda, mejor”, dijo Sartori.
Este libro me volvió a conectar con algunos momentos de mi vida, en el cual la realidad era diferente, donde no todo era perfecto. El resultado de algunos malos momentos te hacen aprender”, confesó el precandidato blanco.
Sartori también agradeció a las personas que han sido importantes en su vida y que ayudaron con una sonrisa, un abrazo y con pequeños consejos que lo hicieron cambiar la forma de ser y pensar.
“Escribir ese libro fue una terapia y sirve para que los que me han criticado sin conocerme, ahora me conozcan”, expresó Sartori.
Yo soy Juan Sartori
«Más allá de un hombre que alcanzó muy joven la prosperidad y el éxito en los negocios, soy también todos los libros que he leído, desde Galeano y “Las venas abiertas de América Latina”, que me sirvió para despertar mi conciencia latinoamericana, hasta «El túnel» de Ernesto Sábato, o los «Poemas de la oficina “del gran Mario Benedetti».
Además, «soy la libertad para aspirar y para atreverme que me inculcó mi madre, soy el emprendimiento de mi padre, el timonel de mi mujer y mis niños; soy el eterno cómplice de mi hermana; soy un planeta en el universo astrológico de la abuela, el irreverente de la escuela con las mejores notas, el tango que enseñé a bailar a mi mujer; soy la celeste; soy el mate que me acompañó a los 140 países que he visitado; soy desde hace años un embajador de mi patria, un joven más de los que un día salió del país chico más grande del mundo, y a la vez uno de los pocos que elige volver, o más bien deba decir uno de esos que nunca se fue del todo. Soy el hincha más grande de un país que lo tiene todo para estar siempre en primera división».
Siempre pensando en Volver
«Salí de Montevideo con mi madre, Rosina, y mi hermana Magdalena cuando tenía 12 años. Mientras más lejos nos íbamos, más uruguayo me sentía, con mi mate siempre de la mano, mi grupo de fútbol, los diarios uruguayos que revisaba por internet y los chat que recién comencé a utilizar para comunicarme con mis amigos».
«En realidad partimos con la idea de probar y siempre con la opción de volver si las cosas no iban bien, como nos decía mi madre, que por cierto tuvo discusiones fuertes con mi padre por nuestra partida. Al final nos fuimos. Con la oportunidad de estudiar fuera, conocer el mundo y entrar en contacto con otras culturas, puedo decir que he tomado mate en los 140 países que he conocido. Para mí era una forma de no olvidar».
«¡Quería terminar la secundaria rápido para volver a Uruguay a estudiar derecho en la Universidad de la República!»
«Uruguay es el único país del que siempre me interesó hasta el tema más chico. (…) Lo que me interesaba leer en los diarios era el asalto que ocurría en una esquina de Montevideo, por ejemplo. Era una forma de mantener mi conexión afectiva y emocional con la dinámica de mi país en la distancia».
La casa que compró de apuro y los jean al por mayor
«Si hoy pierdo todo lo que tengo, mañana vuelvo a comenzar de nuevo con el mismo empeño, las mismas ganas. ¡Y lo hago feliz! Para empezar soy de los que duerme donde me tiren. No presto mucha atención a los hoteles, a la ropa o a las cosas materiales. Pocos creen que no tengo auto ni reloj de pulsera, por ejemplo; o que me las arreglé muy bien durante más de un año solo con un pantalón de vestir, un jean, un blazer, dos camisas, dos camisetas, tres pares de medias, dos calzoncillos y un suéter. Con eso recorrí el mundo promoviendo mis proyectos y emprendimientos, buscando nuevos capitales que dieran lugar a nuevas inversiones o nuevas empresas productivas en distintos países, y no me hizo falta nada más».
«La plata que gano no la uso para comprar cosas materiales; eso no me interesa mucho. No me interesan las marcas para nada. Cuando veo un jean que me gusta, por ejemplo, compro varios de una vez y listo. Lo que me interesa son los retos, desafíos y las cosas que parecen imposibles. (…) Claro que cuando conocí a mi mujer y supo que a pesar de que contaba con los ingresos no tenía una casa propia, salí corriendo a resolver el asunto».
¿Qué le dijo Katia cuando le planteó ser presidente?
«Cuando tomé la decisión de intentar servir a mi país a través de la política, de nuevo Katia, mi mujer, no se sorprendió para nada. Al contrario, me invitó a conversar y a analizar con detenimiento mis circunstancias y las de ambos, como responsables de una familia. Tienes dos opciones, me dijo. Puedes seguir creciendo en los negocios, porque de hecho creo que te falta camino por recorrer, oportunidades que se han abierto gracias a tus éxitos hasta ahora y que sería el momento ideal para explorar, porque para la carrera política estás joven todavía. El mundo empresarial para ti es más seguro. La pregunta que me hago es si eso te haría feliz en este momento. Por otro lado, podes sencillamente cerrar un ciclo y comenzar a hacer cosas distintas a las que has hecho hasta ahora en tu país. Eso en muchos aspectos, será como empezar de nuevo. Eso me dijo, como buena psicóloga que es y como la gran compañera esposa que es».
Semillas uruguayas en la isla Skorpios
«Uno de los invitados de Uruguay nos trajo como regalo un sobre con semillas de especies autóctonas de plantas y árboles uruguayos; había ceibo y más de 20 variedades. Con Katia escogimos un lugar especial en la isla y los plantamos allí, para rendir tributo a mis raíces en ese lugar especial que marcó el inicio una nueva vida para ambos».


