Tenía 19 años y fue ahorcado en la ciudad de Qom tras ser condenado por participar en el asesinato de un policía durante las protestas de enero contra el régimen iraní. El joven era luchador de estilo libre y había ganado una medalla de bronce en un torneo internacional en 2024. Organizaciones de derechos humanos denunciaron que su confesión fue obtenida bajo tortura.
Los ejecutados han sido identificados como Saleh Mohammadi, Mehdi Ghasemi y Saeid Davudi. Mohammadi y Davudi fueron sentenciados a muerte por el delito de moharebeh (enemistad contra Dios), concepto legal utilizado para castigar delitos contra la seguridad pública, el islam y el espionaje.
Según la organización Iran Human Rights (IHR), Saleh fue obligado a realizar confesiones autoincriminatorias durante la fase de investigación, de las cuales se retractó posteriormente ante el tribunal. A pesar de testificar que había confesado bajo tortura y coacción, el tribunal rechazó su alegato,
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