Hablar del Carnaval uruguayo es hablar de una tradición viva, en permanente transformación. En ese proceso, algunas figuras no solo participan del cambio, sino que lo impulsan. Rubén “Papino” Ciocca es una de ellas. Su nombre está íntimamente ligado a la evolución del sonido murguero, al trabajo coral como identidad y a una forma de entender la murga como expresión artística y social.
Papino Ciocca consolidó un modo de concebir el coro que marcó un antes y un después. Su aporte no se limita a la técnica vocal —aunque allí fue pionero—, sino que alcanza una dimensión estética y cultural más amplia. Con arreglos exigentes, potentes y emocionalmente cargados, ayudó a que la murga ampliara sus registros expresivos sin perder su raíz popular. El coro dejó de ser solo un sostén rítmico para convertirse en un protagonista narrativo, capaz de conmover, denunciar y emocionar.
Su trabajo contribuyó a profesionalizar el sonido murguero, elevando la precisión, la afinación y la dinámica colectiva, pero siempre desde una lógica profundamente barrial y carnavalesca. En Ciocca conviven la disciplina musical y la calle, el ensayo riguroso y la picardía del tablado. Esa síntesis explica por qué su huella es tan profunda: no importó modelos externos, sino que profundizó la identidad propia del género.
El legado de Papino Ciocca también se mide en términos de transmisión. Fue y es referente para generaciones de murguistas, arregladores y directores que encontraron en su trabajo una escuela informal pero poderosa. Su influencia se escucha hoy en múltiples conjuntos, incluso en aquellos donde su nombre no figura, pero su concepción del coro sigue resonando.
En un Carnaval donde la memoria es tan importante como la innovación, Rubén “Papino” Ciocca ocupa un lugar singular: el de quienes transforman sin romper, el de quienes empujan los límites sin olvidar el origen. Su aporte forma parte del patrimonio cultural del Carnaval uruguayo, no como una pieza del pasado, sino como una voz que sigue marcando el pulso del presente.En un gesto cargado de emotividad y gratitud, un grupo de allegados y amigos de Rubén “Papino” Ciocca invita a la comunidad a participar de un acto de homenaje para perpetuar su legado. La ceremonia tendrá como eje central la colocación de una placa recordatoria en su honor, consolidando un espacio de memoria para quien fuera una figura querida y respetada en su entorno. El evento se presenta como un «encuentro sencillo y significativo», diseñado no solo para recordar la trayectoria y la vida de Ciocca, sino también para celebrar la huella afectiva que dejó entre quienes tuvieron el privilegio de conocerlo. El simbolismo del acto busca rescatar los valores y el cariño que marcaron su paso por la comunidad
-Fecha: Lunes 9 de febrero.
-Hora: 19:30 hs.
-Lugar: Intersección de las calles Diego Lamas y República Argentina.
Se espera que la jornada cuente con la presencia de familiares, amigos y vecinos, en lo que promete ser un momento de recogimiento y homenaje a una vida dedicada a construir vínculos profundos.

