2022 cerró con 37 millones de pasajes de vehículos por los peajes nacionales. Una cifra que significa un aumento de cuatro millones con respecto al año anterior. La movilidad aumentó de manera significativa y todos los motivos giran alrededor de un factor común: el final aparente de la pandemia del covid-19. En la primera quincena de enero las cifras también marcaron más movimiento en las rutas, con un incremento de 300.000 pasajes más que en los primeros 15 días de 2022.
según el presidente de la Unidad Nacional de Seguridad Vial (Unasev), Alejandro Draper. “Lo que pasa es que los siniestros de las últimas semanas resonaron muchísimo por la inmediatez de la información, donde todo se vuelve más grande, algo que se sumó al hecho de que este año fueron particularmente espectaculares”, sostiene Draper.
El primero de esos accidentes mediáticos o “espectaculares” fue el ocurrido el miércoles 4 de enero en Manantiales, en la ruta 104, cuando dos autos chocaron de frente y murieron dos modelos argentinas de 26 y 27 años que estaban en el mismo vehículo. Según informó El País, todos los involucrados habían estado en un “after” en un barrio privado pasando La Barra, en Maldonado. Por las incógnitas que presentó el choque debido al relato de quienes sobrevivieron, el hallazgo de cocaína rosada o “tusi” en uno de los vehículos, el lugar en que se produjo y el fallecimiento de las jóvenes, ese accidente llamó mucho la atención y ocupó amplios espacios en los medios de comunicación.
pesar de que este año los incidentes se robaron el protagonismo de las noticias veraniegas, desde la Unasev informaron que la cifra global de fallecidos en la primera quincena de enero fue menor que la del verano pasado, incluso con un aumento notorio en la movilidad. Fueron 22 las personas que fallecieron en siniestros de tránsito en los primeros quince días de 2023, mientras que en 2022 sumaron 23. Tanto que Draper indica que “ha habido un buen resultado en general”, aunque lamenta los fallecimientos ocurridos en las primeras semanas del año.
Más allá de lo que pasa en el verano, que es cuando se “marca la tónica”, según los expertos, de lo que será el resto del año porque enero y marzo son los meses en los que suelen producirse la mayor cantidad de siniestros, lo cierto es que en 2022 el 54% de los fallecimientos en accidentes de tránsito ocurrieron en rutas nacionales y el otro 46% murió en ciudades y caminos departamentales. Los que trabajan que salen los viernes hacia los balnearios o los que se toman algunos días de descanso, todos pasan por las mismas rutas y el tránsito en ruta se vuelve pesado en ciertos momentos de la semana.
Uno de los proyectos que naufragó en 2016, cuando fue presentado en el Parlamento, fue el del senador del Partido Nacional Gustavo Penadés sobre la “conducción temeraria”. Sin embargo, ahora Penadés cuenta con el apoyo de las autoridades de la Unasev que serán los encargados de presentar el proyecto de ley durante los primeros días de marzo, según supo El País. No será Penadés el promotor principal, porque el organismo que depende del Poder Ejecutivo “le dará más fuerza”, según indica el senador.
El proyecto busca cambiar el Código Penal para introducir la figura de la conducción temeraria, algo que no existe en Uruguay pero sí en otros países, y que regiría a partir de determinados siniestros que “pusieran en peligro la vida o la integridad física de las personas”, según establece el proyecto, al que accedió El País.
Las condiciones que configuran a la conducción temeraria como tal son principalmente dos. Por un lado, para las personas que conducen “un vehículo motor o ciclomotor” bajo la influencia de “drogas tóxicas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas o de bebidas alcohólicas” cuando la tasa de alcohol en sangre supere los 1,6 gramos por litro. Por el otro, también es condición para aplicar la conducción temeraria el conducir a una velocidad “superior en 60 kilómetros por hora a la reglamentariamente permitida en zonas urbanas y rurales, o a una velocidad superior en 80 kilómetros por hora a la reglamentariamente permitida en rutas nacionales”.Para ambos casos, el proyecto de ley prevé que la persona que caiga en la conducción temeraria cumpla una pena de prisión de entre seis meses y cuatro años, sumado a una “inhabilitación especial para conducir vehículos por el doble del tiempo de la condena”.
