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    ¿Por qué el Espacio Cristiano Republicano? (Primera Parte)

    PorDaniel Caiazzo

    Jun 21, 2019

    Crear un espacio con características que aluden al pensamiento cristiano, es tomar postura de una forma de pensar y por ende actuar en consecuencia, donde claramente identificamos como referente político a Jesús el Cristo. No pretendemos hacer religión en este espacio, pero sí dejar en claro, las bases en las cuales proyectamos construir un lugar que aporte al bienestar y desarrollo de la sociedad y su gente. Es bastante particular el ECR, ya que integramos la lista 4 Unión Nacionalista, que a su vez está constituido por dos sectores más; “Frente para el Cambio” y “Más Aire Fresco”. Esta Unión se genera a partir de criterios justamente unificadores en nuestra forma de pensar, donde la tolerancia y respeto son los pilares que lo hacen posible. No todos profesamos ser creyentes y mucho menos pensar exactamente de igual forma, sin embargo esto no es un problema o impedimento político sino por el contrario, es una fortaleza del grupo riquísimo que estamos construyendo, donde las perspectivas diversas están centradas en aquello que tiende a edificar y colaborar para un mejor Uruguay. Nuestro sector exalta los valores que han sido el cimiento en la construcción de nuestra civilización, el cristianismo está presente en nuestro vivir diario de una manera muy instituida que casi no podemos darnos cuenta. Si bien el ECR incorpora en sus filas cristianos, la diversidad está presente, donde se puede visualizar evangélicos (los cuales componen una amplia matiz), católicos, teístas, deístas e inclusive ateos. No necesariamente hay que ser creyente para participar en esta agrupación sino que buscamos potenciar aquello que nos une, ya que hemos experimentado la cuestión donde son más las cosas que nos generan unidad que las diferencias. Existe un conocido argumento ateísta de un pensador francés que refiere a ser ateo y cristiano a la vez, donde en términos prácticos para ejemplificar, supongamos que se toma un sujeto, oriundo de medio oriente y se lo trae a vivir en occidente, aunque éste no crea en Alá y se proceda a preguntarle sobre su noción de lo que piensa acerca de conceptos como la libertad, familia, el rol de la mujer, la muerte, sus prioridades y valores que posee. Este hipotético sujeto seguramente tiene una concepción absolutamente consustanciada con su lugar de pertenencia. Lo cual no va a responder nada que sea muy distinto de alguien que sí cree en Alá, en términos de valores, virtudes, asuntos espirituales, entre otros. Desde la cosmovisión del ateo las respuestas serán similares al del creyente. De igual manera los occidentales, poseemos valores cristianos independientemente de si creemos en Dios o Jesús el Cristo, si se haya leído la Biblia o la persona se congregue en una Iglesia o incluso si Dios no existe. Se tiene valores que son propios de una tradición y herencia cultural que ha sumado a los procesos de subjetividad orientando la manera de pensar, actuar y sentir. Por lo tanto más allá de las diferencias, costumbres o culturas diversas, compartimos raíces cristianas fuertemente instituidas que desempeñamos en nuestra cotidianeidad, donde son fáciles de identificar, ya que se reconocen por estar relacionadas a los buenos actos que fomentan valores en solidaridad, responsabilidad, tolerancia y respeto. Encontramos muchos elementos que constituyen nuestra civilización, donde los orígenes de la “fuente de moralidad” nos trasladan a los tiempos antiguos, precisamente en la iglesia cristiana primitiva, la cual habla de la forma en que los hombres debieran de conducirse en pos del bien común, orientados por valores morales que inducen a la vida ética de los mismos. Es sabido que robar está mal, no se puede codiciar los bienes ajenos, mentir al otro, se reconoce sobre la importancia de honrar al padre y la madre, ser solidario, atender al prójimo en su necesidad. En definitiva todos compartimos una visión cultural cristiana, no siendo Uruguay ajeno a este pensamiento. Por lo tanto nos parece relevante profundizar y analizar a los pensadores que han sido cristianos, exaltando muy por encima al Arquitecto Juan Pablo Terra, el cual en sus diferentes e ilustradas obras, manifiesta permanentemente conceptos e ideas que lo determinan como un cristiano comprometido en las causas sociales desde su labor político de cooperación. En esa dirección pretendemos abordar, desde este humilde espacio, que se encuentra liderado por el compañero Maestro Fabricio Samit, dentro del Partido Nacional, acompañando al Dr. Carlos Albisu al parlamento y Luis Lacalle Pou a Presidente de la República. Nos hemos propuesto llevar adelante una sólida formación política desde la lista 4, el militante no sólo aporta desde su labor diario, sino que además buscamos que estén formados, donde para ello abordaremos temas que involucran en profundidad las cuestiones de nuestra realidad, mediante talleres que fomenten la reflexión y el aprendizaje de diversos pensadores y políticos que ha tenido nuestro país, más allá de su colectividad política, haciendo énfasis en las cosas buenas que se lograron. ¿Por qué hablar de Jesús en política? ¿Qué significa hablar de Izquierda y derecha? ¿Qué cambios produce la post modernidad? ¿Hacia dónde va el mundo? ¿Qué podemos hacer? Estas preguntas y muchas otras serán respondidas en talleres que este espacio establece como fundamental en la militancia política. En esta oportunidad queríamos expresar a modo general sobre este proyecto político en el cual estamos incursionando e invitar a todos quienes se identifican con esta manera de pensar sumándose y participando del ECR. Nos ubicamos en calle Sarandí 133, reuniéndonos los días jueves y viernes 19: 30 hrs. En una segunda parte explicaremos por qué además de cristianos somos republicanos