
El pasado viernes el Plenario Departamental del Frente Amplio debía reunirse con el fin de aprobar los nombres presentados por el intendente electo, como integrantes de su gabinete. No hubo quórum, no se juntó el mínimo necesario.
La letra fría podría decir que jugó Uruguay, que había compromisos, que el tema no era tan importante o que no se estaba muy de acuerdo en esa lista porque en realidad es una mentira solapada.
Todos los que entraron con Lima quedaron y la figura de coordinadores permite nuevos ingresos. Es un organigrama pesado, realmente pesado, se bajan directores pero se abren puertas y ventanas muy grandes. Nadie se cree el ahorro de 20 millones de peso por año.
La falta de institucionalidad en una estructura que siempre fue baluarte para la izquierda responde a eso, a la falta de compromiso, a que todo pasó a ser una cuestión de voy siempre y cuando tenga algo a favor, a cobrar, a disfrutar.
Esa izquierda combativa, rebelde, unificada aún en la discrepancia, ha pasado a ser lo mismo que lo que se critico. Obediente de líderes, seguidores del rebaño y con muy escaso compromiso de querer cambiar las cosas, de querer hacerlo en serio.
Esas estructuras ya destruidas del plenario de Salto, tendrán que asumir la cuenta de escombros para la conducción política y también cómplice de quien vendiendo izquierda, siempre se manejó con los códigos de la derecha: clientelismo, promesas, acomodos, anuncios.
Esa reflexión nadie la hace, porque duele, no fue un Plenario que le dio la espalda al intendente, fue un Plenario que le importa tres pepinos nada y la espalda se la dio a la conducción, al manejo espúreo de cuanto me das y cuanto tengo, fue un darle la espalda a una forma de actuar que alejado de los principios elementales del bien colectivo, han asegurado en los últimos tiempos el bienestar muy personal e individual.
Las estructuras caen por peso o por falta de contenido, en este preciso caso cae porque es impresentable defender un oso vestido con piel de cordero y con varios en la majada haciendo lo mismo.
