El ministro de Economía, Gabriel Oddone, dijo este miércoles en una exposición ante empresarios que muchos de los que le reclaman que el Estado gaste menos aparecen después en su despacho a “pedir algo”. La única excepción en cuanto a las visitas a su oficina para formular diversos planteos, afirmó, son los niños que viven en los cantegriles.
“Pensar que el costo del Estado uruguayo, un día, un gobierno democrático va a bajarlo un 20% del PIB para volvernos competitivos, me parece que es una mezcla de ingenuidad con un poco de cinismo. Entre otras cosas, lo de cinismo lo digo porque a muchas de las personas que me dicen que hay que bajar el costo del Estado, las tengo sentadas en mi mesa pidiendo cosas para ellas, que el Estado se las tiene que dar. Muchos. Los únicos que no vienen a mi oficina son los chiquilines que viven en los cantegriles. Todos los demás, casi todos, pasan para pedirme algo”, dijo Oddone durante un evento organizado por la Liga de Defensa Comercial (Lideco).
Durante varios minutos, el ministro argumentó que el sector privado uruguayo sobrestima lo que el Estado puede resolver y al mismo tiempo subestima lo que le cuesta financiarlo. Esa contradicción, sostuvo, es uno de los nudos más difíciles de desatar en la política económica uruguaya.
Otro de los ejes del discurso fue la “cultura del riesgo” o, más bien, su ausencia. Oddone describió un patrón que, según él, se repite en distintos sectores: ante la posibilidad de un evento adverso —climático, cambiario, de precios—, el privado prefiere no contratar seguros disponibles en el mercado y apuesta a que, si la situación se complica lo suficiente, el Estado terminará cubriendo las pérdidas.
Y puso un ejemplo concreto: luego del evento climático ocurrido en Salto hace pocas semanas, recibió llamados que pedían compensación del Estado, pese a que existían instrumentos de seguro subsidiados al 70% que no habían contratado. “Es como si alguien chocara y pretendiera que el Estado le devolviera el dinero porque no contrató el seguro”, graficó.
El ministro fue explícito en que esa lógica tiene que cambiar. “El Estado, ese al que todos le pedimos que baje los costos, es el asegurador último de la incertidumbre del sector privado. Lo cual, en una economía de veinte, treinta por ciento u ocho por ciento de inflación, tenía sentido. Porque, en gran medida, el culpable de esa dificultad para entender cuánto valen las cosas a largo plazo, cómo se ponen los precios relativos, es el Estado. Pero eso se terminó. Yo no puedo seguir asegurando al sector privado condiciones de largo plazo, porque ese negocio el privado lo sabe hacer mejor que el Estado”, dijo.
Oddone también abordó la seguridad pública. Advirtió que, si Uruguay no avanza en materia de seguridad e inclusión social, parte de su principal activo para atraer inversiones —la estabilidad y la cohesión social—, queda en riesgo.
“Si nosotros no hacemos algunas cosas importantes en materia de seguridad y en materia de inclusión y de oportunidades para atender nuestro modelo de convivencia, una buena parte de nuestro activo para atraer inversiones, para atraer gente que venga a vivir a Uruguay, está en riesgo”, sostuvo.
El ministro también conectó la seguridad con la situación de la infancia: recordó que un tercio de los niños uruguayos son pobres y que esa cifra no es solo una injusticia, sino “una bomba de tiempo”. “Esos niños no eligieron nacer en la pobreza”, dijo, y señaló que mirar hacia otro lado tiene consecuencias directas sobre el modelo de convivencia que hace a Uruguay atractivo para vivir e invertir.

