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    Octava Mesa Participativa de Salud Mental & Espiritualidad en Salto

    PorQuinto Elemento

    Ago 13, 2026

    Eje: Ley 19.529 y las religiones de matriz africana en Uruguay

    Agradezco la oportunidad de poder ser parte de esta construcción colectiva en donde la Salud Mental también se sostiene desde la Espiritualidad.
    Cuidar la salud mental no es solo atender un diagnóstico.
    Es sostener la vida, el sentido y la comunidad. Sobre todo en tiempos donde la globalización nos apura, nos aísla y nos vende respuestas individuales para dolores colectivos.

    Transversalizar la Ley 19.529 de Salud Mental de Uruguay, la mirada que aportan las religiones de matriz africana, y la creación de vínculos saludables es el desafío.
    Y para eso primero tenemos que separar, con mucho respeto, tres palabras que a veces mezclamos: salud mental, espiritualidad y fe.

    1- Tres componentes, tres lugares distintos pero que interactúan en un solo ser o en comunidad.

    -Salud mental es, según la propia ley 19.529 aprobada en 2017, el estado de bienestar en el que la persona puede desarrollar sus capacidades, afrontar el estrés de la vida, trabajar de forma productiva y aportar a su comunidad. Ojo: la ley la corre del lugar de «ausencia de enfermedad» y la pone en el lugar de derecho humano. Habla de atención integral, de desinstitucionalización, de consentimiento informado, de lazos comunitarios y de no discriminación. Es decir: salud mental es equilibrio biopsicosocial, pero también es ciudadanía.

    -La Espiritualidad es otra dimensión. No es propiedad de ninguna religión. Es la búsqueda de sentido, de conexión. Conexión con algo más grande: con la naturaleza, con los ancestros, con la vida, con lo trascendente. Es la pregunta por el «para qué».
    En tiempos de globalización, donde todo se mide en productividad, la espiritualidad nos devuelve la pregunta: ¿para qué vivo, para qué sufro, para qué curo?

    -La Fe es el tercer componente. La fe es la adhesión concreta. Es el credo, el ritual, la comunidad que profesa. Es el batuque, la umbanda, la nación. Es el punto, la vela, el tambor, el fundamento. La fe da forma a la espiritualidad. Le pone nombre, práctica y casa.

    No son lo mismo. Puedo tener salud mental sin una fe organizada. Puedo tener espiritualidad sin ir a un templo. Y puedo tener fe y aun así necesitar apoyo en mi salud mental.
    Lo que nos interesa hoy es cómo, en las religiones de matriz africana, estas tres dimensiones se abrazan para sostener personas y comunidades.

    1. La Ley 19.529 y un cambio de paradigma

    Uruguay con la Ley 19.529 dijo algo fuerte: la persona con padecimiento mental no es un objeto de tutela. Es sujeto de derecho.

    La ley propone:

    • Atención en territorio y en comunidad, no encerrada.
    • Enfoque intercultural. Y ahí está la clave para nosotros. Porque reconocer lo intercultural es reconocer que hay formas de cuidar que no nacieron en el consultorio.
    • Participación social. La salud mental se construye entre todos.

    Cuando la ley habla de comunidad, está hablando también de nosotros. De los terreiros, de las casas de religión, de las redes que históricamente sostuvieron lo que el Estado no llegaba a sostener.

    1. Cómo se porta a la salud mental desde las religiones de matriz africana

    Acá no llegamos ayer. Llegamos con nuestra espiritualidad y fé junto a los primeros esclavizados, llegamos en barcos, con cadenas y con memoria.

    En tiempos de esclavitud, no había psicólogo, no habia centros especializados en salud mental. Lo que había era el abrazo del orientador espiritual,el abrazo del Ilê,del terreiro,del templo. Había un lugar donde se podía llorar en yoruba, donde se podía bailar el dolor, donde el tambor ordenaba el cuerpo que el látigo había desordenado.

    Ese abrazo hizo tres cosas que hoy la salud mental estudia con otros nombres:

    Primero: resiliencia.La capacidad de sobrevivir a lo insoportable. Nuestros ancestros no solo sobrevivieron. Crearon cultura. Inventaron sincretismo para proteger a sus orixás. Guardaron cantos, comidas, formas de curar. Eso es salud mental: encontrar recursos para seguir viviendo aún con heridas.

    Segundo: sentido colectivo. En África y aquí, la persona no es «un individuo». Es hija de, es del ilê, es de la comunidad. Cuando alguien se desequilibra, no se dice «tiene un problema». Se dice «la casa está movida». Y la casa entera se mueve para acomodar. La iniciación, el axé ( fuerza), el ritual, la obligación, los compromisos: son tecnologías de cuidado. Ordenan el cuerpo, la mente y el espíritu dentro de un ciclo.

    Tercero: cuerpo y territorio.
    Las religiones de matriz africana no separan mente de cuerpo ni cuerpo de naturaleza. Para curar una tristeza profunda se va al río, se habla con el viento, se ofrece a los ancestros. Se come junto. Se toca el tambor hasta que el pecho se destapa. Eso es prevención. Eso es promoción de salud. Eso es lo que la Ley 19.529 llama «estrategias comunitarias».

    1. El trabajo particular y en comunidad

    En nuestras casas se hace un trabajo doble.

    El trabajo particular: cuando alguien llega quebrado, con angustia, con insomnio, con voces que no entiende. No le decimos «estás loco». Le preguntamos: ¿Qué está sucediendo en su vida hoy,qué pasó ayer?, le preguntamos por su fe , por su entorno ,por su familia, le preguntamos por sus pérdidas y sus logros.
    le preguntamos ¿Qué parte de tu vida está sin fundamento? Se hace consulta, se hace jogo de búzios, se hace acompañamiento. Y si hace falta, también se articula con el centro de salud, porque la ley nos pide red. No competimos con la ciencia . Caminamos a su lado.

    El trabajo en comunidad: el tambor de los sábados, la ronda, el compartir la comida, cuidar a los más viejos, enseñar a los más jóvenes. Ese es el principal aporte a la salud mental. Porque ataca la soledad, que hoy es la epidemia más grande. La globalización nos empuja al «sálvate solo». Nuestras religiones responden: «sálvate conmigo».

    En las religiones de matriz afro aprendemos que Exú abre caminos pero también pone límites. Que Oxum cuida la autoestima. Que Ogum da fuerza para cortar lo que hace mal. Que Iemanjá lava y lleva el dolor. Que Xapana transforma el dolor en sabiduría. No son metáforas bonitas. Son mapas para entender emociones, conflictos y etapas de la vida. Son herramientas para nombrar lo que duele y así poder tratarlo.

    1. La salud mental no es solo un trastorno. Es búsqueda de equilibrio

    En tiempos de pantallas, de ansiedad, de «tener que ser exitoso ya», mucha gente joven llega a nuestras casas preguntando y buscando paz. No vienen buscando milagros. Vienen buscando equilibrio.

    La Ley 19.529 dice que salud mental es poder vivir con proyecto. Nuestras religiones dicen que proyecto sin raíz no se sostiene. Por eso trabajamos las dos cosas: el derecho y la raíz.

    Derecho: que nadie sea discriminado por ser de religión afro. Que no nos corran de los hospitales. Que podamos hacer nuestros rituales sin que nos digan «brujería».
    Raíz: recordar que venimos de gente que hizo de la fe una trinchera. Que transformó el dolor en arte, en candombe, en comunidad.

    La Ley 19.529 nos invita a pensar la salud mental sin muros. Y las religiones de matriz africana hace siglos que la piensan así: sin muros entre cuerpo y espíritu, entre persona y comunidad, entre pasado y presente.

    Salud mental es el derecho a estar bien.
    Espiritualidad es la búsqueda de sentido que le da piso a ese derecho.
    Fe es la casa concreta donde practicamos ese sentido, con tambor, con canto, con abrazo.

    En tiempos donde todo quiere ser rápido e individual, nosotros seguimos apostando a lo lento y colectivo. Seguimos haciendo lo que hicieron nuestros ancestros: sostener.

    Sostener con fe, con espiritualidad y con un trabajo comunitario que entiende que curar no es tapar un síntoma. Curar es devolverle a la persona su lugar en el mundo, su nombre, su historia y su comunidad.

    Porque la salud mental, al final, es eso: poder decir «yo soy» y que haya otros que te respondan «y nosotros somos contigo».

    Pai Jorge de Ogum
    Reino de Ogum
    Ilê Axe Ogum Diré

    Desde mi lugar como servidor agradezco al Director Dptal de Salud Dr. Luis Mani Rodriguez y equipo y a todos quienes participaron aportando en la construcción de una comunidad con salud mental.