
Hace un buen tiempo veníamos denunciando que las aspiraciones del emperador Lima era a toda costa mantener su mundo etéreo a costa de todo.
Se veía venir que los «no afines» tenían tiempo de caducidad.
En ellos candidatos a diputados por la izquierda desalineados a su forma tan sectaria de ver la realidad.
Uno de ellos, el director de cultura, deberá abandonar su dirección a cuenta de Elda Albarenque, casualmente tía de un militar político, Henry Albarenque.
Lo increíble es que el emperador Lima en su mundo expropiado de cualquier realidad lógica y a sabiendas de elecciones nacionales super competitivas, resuelve desprenderse de aliados con la complicidad de una mesa política que defiende lo indefendible.
