Los sectores, Comités de Base y todos aquellos frenteamplistas independientes que respaldan e impulsan la candidatura del compañero Mijaíl Pastorino a la Presidencia del Frente Amplio en
Salto, hemos coincidido en que, para un mejor debate con los propios frenteamplistas y además para que sea fermental, sincera y fraterna con los otros dos candidatos propuestos, queremos
proponer desde la perspectiva en la que esta corriente de opinión se instala para solicitar el apoyo a nuestro compañero.
PUNTO DE PARTIDA
Luego de la derrota electoral nuestro Frente Amplio, fue el punto de inflexión que nos obligó a mirarnos hacia adentro y buscar en nuestras propias acciones u omisiones, dónde pudieron radicar los errores o dificultades que terminaron frenando el proceso de acumulación política que veníamos cosechando desde el año 1984.
En este sentido, tanto desde algunos sectores como desde los Comités de Base, se comenzaron a generar documentos y propuestas de análisis autocrítico, que fueron creciendo en tanto se iba acercando el Congreso del FA. En la Comisión de Autocrítica que trabajó durante el Congreso, que valoró y sintetizó de forma rica y trabajosa, muchos de los síntomas que se manifestaban
en los documentos antedichos y concluyó en una serie de aspectos que en el futuro la organización política deberá atender si quiere cumplir con los objetivos trazados.
Los que impulsamos la candidatura de Mijaíl concordamos con algunos de los elementos que en el Congreso se plantearon como dificultades o síntomas de la pérdida de adhesión que sufrió el
FA, entre ellas destacamos:
_ Que debemos volver a preguntarnos para qué construimos con años de esfuerzo y lucha la
herramienta política del FA.
_ Que debemos abandonar el concepto de que la política es el arte de lo posible y que el “ser” de izquierda implica una forma de ver la vida, otro modo de construirla y que las condiciones para los cambios son creadas y por tanto la realidad es posible de ser modificada.
_ Que para ello es necesario sostener de forma permanente la movilización popular que haga de sostén y respaldo de los cambios que pretendemos y que ellos no van a provenir de los conceptos de gestión que ganaron a gran parte de nuestros gobiernos. Esto no significa que no
haya que administrar con criterio y transparencia, pero eso también lo pueden hacer los conservadores dejando que las cosas sigan sin cambios.
_ Que debemos realizar un gran esfuerzo para recuperar a muchos militantes históricos, que por desgano o descreimiento se refugiaron en sus casas abandonando los espacios de lucha que
antes tenían, en conjunto con la revitalización y protagonismo de los Comités de Base, para que se transformen en las células del entramado del sistema que se constituyan en los bastiones del
cambio en el propio territorio. Incorporando a las nuevas generaciones y las distintas organizaciones de la sociedad civil que reivindican derechos propios de su representación, pero
presentes en la lucha del FA.
_ Que la acción de gobierno conspiró contra la fortaleza del FA como organización política y que por tanto debemos devolverle el rol protagónico del gobierno. No gobernamos desde los
puestos políticos institucionales, éstos se nos fueron dados por el FA para que desarrollemos mandatos que en su programa y resoluciones se adoptan. El FA en todos los niveles debe abandonar el papel de espectador.
_ Que las organizaciones políticas se construyen sobre la base de la representación, aparecen simbolizando las expresiones que en la sociedad existen y que son claramente determinadas y
por tanto hay que decidir que, si somos la voz de los desposeídos, no podemos a la vez defender los intereses de los que se apropian de lo que no tienen aquellos. Es indudable que cuando nuestra acción política se desarrolla debe beneficiar a los primeros, entonces naturalmente
debe generar un perjuicio a aquellos que son los más privilegiados y ese parteaguas está en qué lado del proceso económico se encuentran los unos y los otros, pero no podemos gobernar para
beneficio de ambos, es antinatural.
_ Tenemos que abandonar la imagen del “dirigente profesional” que durante nuestros gobiernos se mostró como omnipotente, sabiendo qué, cómo y cuándo hay que hacer las cosas.
Cambiando por aquel que asume la interacción con el entorno, que se alimenta de él, sintetiza con la organización política y construye los tiempos de la agenda política a través de las necesidades de los cambios y no de los medios de difusión o los réditos electorales.
_ Es necesario combatir la enfermedad política conservadora del “Caudillismo” al interior del FA, ella es la reproducción mecánica y torpe de las relaciones sociales actuales que esconden
detrás del chantaje personal por un trabajo o un camión de relleno, el clientelismo y la
dependencia más abyecta a que se puede someter a los ciudadanos.
_ El uso indiscriminado que hemos hecho de la “Ley de Lemas” dentro de nuestro FA, que fuera objeto de nuestras más duras críticas, no puede transformarse ahora en el “caballito de batalla” para la obtención de “pirrias” victorias, hipotecando con ello nuestros principios más caros.
Porque cuando las listas o grupos políticos sólo representan ambiciones personales, están condenados al fracaso o a la vida vegetativa hasta la inanición, pero que jamás trascienden. No se puede querer cubrir con el manto de «democracia” estas prácticas cortoplacistas y mezquinas, eso es lo que hacen los partidos conservadores.
_ La Mesa Política y el Plenario deberían incidir de manera más enérgica y rigurosa acerca de las listas que podrían utilizar nuestro lema, en el fondo se esconde que la lucha por los cargos termina suplantando la natural contraposición de ideas y de los programas por la simple
aritmética electoral.
_ El crecimiento electoral y la rebaja del Programa parecen presentarse como contrarios sincrónicos, de modo tal que el aumento del primero significa la disminución del segundo, por tanto, construir un fuerte componente, firmemente de izquierda dentro del FA y en cada Departamental, en cada ciudad, en cada pueblo; se transforma en una tarea esencial para la recuperación política de la utopía.
_ No existe una ética de la sociedad, la ética predominante es la que expresa los intereses de los sectores dominantes y por tanto hay que forjar la ética de las clases subalternas y ellas se construyen con el ejemplo que cada uno de nosotros desarrollamos todos los días en nuestra
GRANDES LÍNEAS PROPUESTAS
A partir de lo expuesto se esbozan los lineamientos generales a llevar adelante con esta candidatura.
Es propio del proceso dialéctico que en tanto las manifestaciones desafiantes a la hegemónica crecen y pueden llegar a transformarse en dominantes, contienen en su propio seno a aquella que habrá de desafiarla en el futuro. El que niega esta afirmación se convierte en reaccionario,
en el sentido estricto de su acepción, de oponerse a los cambios o la evolución de los procesos históricos.
• Lo antedicho nos obliga a desarrollar una amplia estrategia de construcción de un
sentido de izquierda genuino, comprometido y sólido dentro del FA, que reintegre los valores y objetivos por los que fue creado y de una fuerte batalla a las conductas eventualmente oportunistas que puedan florecer.
• Para ello nos proponemos desarrollar un amplio trasmallo de organizaciones populares que en conjunto con el FA sea garante de los cambios y los haga irreversibles, expandiendo a todos los confines del país todo lo que sea posible organizar para brindar respaldo al movimiento popular y contribuya, no sólo a obtener una victoria contundente en el plebiscito contra la LUC, sino que lo trascienda y se constituya en la
base del poder popular que anhelamos.
• Trabajaremos para transformar la estructura del FA de modo que pueda ser más autónoma o federativa, que inclusive pueda incluir en su seno a los propios movimientos sociales con absoluta independencia, pero con la fortaleza de la unidad popular.
• Desarrollaremos acciones para enfrentar esa visión metropolitana que en varias
oportunidades afloran en nuestro FA en su accionar político, poniendo énfasis en la
comprensión de es posible construir una hegemonía propia desde el interior de la
República, estimulando la interacción con otras departamentales y acordando acciones que trasciendan nuestros propios departamentos.
• Tomaremos a la militancia como un estandarte de la liberación y la superación humana y no como un buscador de oportunidades o debilidades de la gente para actuar como intermediario con el “poder”.
• Construir espacios de participación diseminados en todo el territorio, procurando que el ciudadano exponga sus opiniones y ellas se constituyan en la base de la síntesis política.
• Necesitamos prefigurar el futuro, proponernos escenarios posibles, apoyándonos en la experiencia vivida y la evidencia recabada, pero proyectándonos con inventiva, rigor y criterio científico.
• Queremos proponernos para la nueva Mesa Política la creación de una Secretaría del Interior que realice las coordinaciones con las demás departamentales.
• Consolidar finalmente el anhelo de nuestra Escuela de Formación Política
Departamental, para que las nuevas generaciones vayan construyendo sus
herramientas y se constituyan en el recambio natural de las nuevas generaciones.
• Crear una Grupo de Análisis de Proyectos Departamentales, que por un lado pueda dar una mirada política estratégica sobre los mismos, coordinar información técnica y de mercado para que los mismos no se constituyan en proyectos fallidos o “puro humo” y por otro lado ayude a buscar los perfiles más adecuados a nuestra región.
• Dentro de lo posible, queremos volver a llevar las visitas de la Mesa Política a los barrios
y los pueblos del departamento.

