La llegada masiva de medusas a las tomas de agua de la central nuclear de Gravelines, en el norte de Francia, obligó a la empresa estatal EDF a detener tres de sus seis reactores como medida preventiva para garantizar el funcionamiento seguro de la planta.
La compañía informó que el episodio no representó ningún riesgo para la seguridad de las instalaciones, el personal ni el medioambiente, aunque el protocolo operativo exige reducir o detener la actividad cuando la acumulación de organismos marinos puede afectar el sistema de refrigeración.
Como consecuencia, los reactores 3 y 4 se detuvieron automáticamente, mientras que el reactor 2 fue apagado de forma preventiva y el 1 redujo su producción al 50 %. A esto se suma que el reactor 5 ya se encontraba fuera de servicio por tareas de mantenimiento, por lo que solo uno de los seis reactores permanecía plenamente operativo.
La central de Gravelines, ubicada entre Calais y Dunkerque, utiliza agua del Canal de la Mancha para enfriar sus instalaciones, un proceso que puede verse afectado cuando grandes cantidades de medusas bloquean las tomas de agua.
Pescadores retiraron 26 toneladas de medusas
Según la prensa local, los pescadores de la zona habían iniciado días atrás una campaña para intentar evitar que los bancos de medusas alcanzaran las estaciones de bombeo de la central.
Como parte de esas tareas lograron retirar 26 toneladas de medusas en una sola jornada, aunque el esfuerzo no fue suficiente para impedir que los animales llegaran al sistema de refrigeración.
No es la primera vez que la planta enfrenta este problema. El año pasado un episodio similar también obligó a modificar la operación de la central y retrasó durante dos semanas la puesta en marcha de algunos reactores.
Gravelines es la central nuclear más grande de Francia y genera alrededor del 60% de la electricidad de la región Norte, por lo que cualquier alteración en su funcionamiento tiene impacto sobre el sistema energético local.

