
Puede resultar duro el título, pero tiene que ver con las responsabilidades que cada uno maneja. Lo dice quien sostiene siempre es un humano imperfecto, incorregible, asumiendo que nuestras acciones tienen que ver con los lugares que se ocupan.
No corre esto de justificar la multa de 20 UR dispuestas por el intendente vaya uno a saber bajo que criterio.
Si es por la cantidad de personas, las cuentas no cierran, si es por el baile y el trencito, mucho menos, si es por legislación privada no se entiende, es en la misma línea del conversado colchón de Sendic, es renunciar.
Publicar en su cuenta de facebook, Alvaro Gómez, que es tanto el cariño y afecto recibido que perdió la idea de la realidad, es como venderle un anillo de oro a los indios cuando todos sabíamos que era cobre. Es seguir pensando que nuestra capacidad intelectual es limitada, chiquita, finita. Ese cariño del que habla de hizo con dineros públicos, con vehículos públicos, con manejos irresponsables de quienes confiaron en su propuesta política.
No son suficientes 25 mil pesos de multa, es la honestidad de darse cuenta que al vecino le dijo «yo lo maté pero sin querer», es decir como hombre grande y honesto dar un paso al costado y entender que una fiesta en este caso puede significar tragedias. No me sirve el reconocer el error, me sirve la renuncia porque caso contrario demuestra que la política es para servirse y no para servir.
Daniel Caiazzo
