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    Los Reyes Magos, de Héctor Gagliardi

    PorDaniel Caiazzo

    Ene 5, 2023

    Si vos no te portás bien
    se lo digo a los Reyes Magos
    que te dejen sin regalo
    y te quedés sin el tren.
    – Es que mi Vieja, también,
    un poco se aprovechaba
    porque esa noche llegaban
    los tres Reyes de Belén.
    – La carta la había mandado
    sin faltas de ortografía
    así los Reyes veían
    que era un chico aplicado.
    – Hice todos los mandados,
    me lavé hasta las orejas
    porque ese día mi Vieja
    me tenía acorralado.
    – La luna hacía brillar
    el lustre de mis zapatos
    y si ellos fuesen chicatos
    ¿quién les podría avisar?
    – Por eso al irme a acostar
    puse la almohada a los pies
    y me acosté al revés
    para poder vigilar.
    – ¡Cuándo más lo precisaba
    vengo a quedarme dormido!
    Me desperté a los maullidos
    del gato de la encargada,
    ya entraba la madrugada
    de un radiante Seis de Enero,
    y un trencito, el más diquero,
    del umbral me saludaba.

    Qué alegría que uno siente,
    explicarla ya no puedo!
    Unas ganas de ser bueno,
    de ser bueno hasta la muerte…
    ——
    Al que dejaron sin nada
    fue al hijo de la de enfrente.
    ¿Cómo se habían olvidado?
    Siempre muy bueno sacaba,
    con nosotros no jugaba
    porque enseguida tosía
    y los Reyes no sabían
    que el padre no trabajaba.
    – Yo comprendí su dolor
    cuando me vio con el tren,
    se acercó a mirarlo bien
    y después lo acarició.
    A mí me daba calor
    de que me viera jugar
    y en casa lo hice entrar
    y él también se divirtió.

    ¡Cuántos Reyes han pasado
    por la puerta de mi vida!
    Y a mi alma dolorida
    cuántas veces la he dejado
    como un zapato gastado
    esperando a su Melchor
    que le dejara el amor
    para un mundo envenenado.
    – Esta noche por los cielos
    llegarán los Reyes Magos.
    Vendrán trayendo regalos
    a los chicos que son buenos.
    Pero hay otros pibes buenos
    en otro lado de la Tierra
    que por culpa de una guerra
    no han de pasar los camellos.
    – Señor, yo aprendí a rezar
    arrodillao con mi Vieja,
    si nunca te fui con quejas
    ¡hoy me tenés que escuchar!
    ¿Por qué tienen que pagar
    esos pibes inocentes
    que en el mundo haya gente
    que sólo piensa en matar?
    – Ellos ¿qué saben de guerras?
    Ellos quieren Reyes Magos
    pero en lugar de regalos
    tienen un miedo que aterra.
    Si vos pararas las guerras
    pasarían los camellos
    ¡Yo te lo pido por ellos!
    ¡Por los pibes de mi tierra!!!

    Héctor Gagliardi