• Lun. Mar 23rd, 2026

    Quinto Elemento

    Tu portal de noticias

    Etiquetas principales

    Los Beatles en la azotea

    PorDaniel Caiazzo

    Ene 30, 2023

    Los Beatles hacen su última presentación. Casi dos años y medio después de haber tocado en San Francisco en agosto de 1966, en un show que marcó su retiro de los escenarios, la banda de Liverpool ofrece en Londres un improvisado concierto en la terraza de Applecomo cierre del disco y la película Let It Be. Tocan cinco temas (repiten “Get Back” en el cierre, así que en total son seis canciones) en lo que resulta su actuación final. Fue la última vez que Lennon, McCartney, Harrison y Starr tocaron juntos. Y está a punto de recibir tratamiento de evento cinematográfico gracias a Peter Jackson.Es jueves 30 de enero 1969 y, cerca de la hora de comer, cuatro hombres se ponen a tocar en los tejados de Saville Row. Aún no lo saben, pero será la última vez que hagan música todos juntos. El concierto que los Beatles celebraron, de forma más o menos espontánea, en la azotea de su sede empresarial forma parte esencial de su leyenda como grupo más influyente y rompedor de todos los tiempos: nadie había hecho algo así antes, pero todo el mundo iba a intentar imitar esa magia irrepetible a partir de entonces. O, como mínimo, todas las bandas de rock con algo de ambición iban a intentar encontrar su Momento Azotea, tan icónico en su simplicidad que seguimos obsesionados con él más de medio siglo después de su celebración. Nadie sabe a ciencia cierta de dónde surgió la idea de subir a la azotea de sus oficinas en Apple Corps sin avisar previamente a la prensa o a sus fans, pero lo más probable es que, como tantas otras cosas en los Beatles, todo brotase a partir de una ocurrencia accidental de Ringo. Según cuenta el técnico de sonido Glyn Johns en su biografía, él y el documentalista Michael Lindsay-Hogg se encontraban almorzando un buen día cuando Starr les habló de las vistas tan magníficas del West End de Londres que tenían en el edificio. Incluso insistió en llevarlos a ambos arriba para que lo viesen por sí mismos. Momentos después, tal como vemos en el documental de Jackson, Johns y Lindsay-Hogg comentaron con McCartney la posibilidad de dar un concierto allí mismo, con la cantidad de ventajas a nivel práctico que algo así ofrecía. Trasladar todos los instrumentos de la banda, así como los amplificadores y los equipos de grabación multipista, desde Apple Corps hasta cualquier otro lugar habría sido una tarea hercúlea, por no hablar de mucho lo que le hubiese costado a Lindsay-Hogg situar sus cámaras mientras mantenía el espíritu de espontaneidad y secretismo en el que los Beatles, especialmente Harrison, habían insistido. Subir un momento a tocar a la azotea de su propio edificio resolvía de un plumazo todos estos quebraderos de cabeza.