La idea no es dar clase de psicología, menos pretendemos hacer una terapia colectiva. Pero el hecho lo amerita y tiene que ver con definir lo que conceptualmente es la palabra «soberbia», afectada a la acción de las personas, a nosotros. Seguramente conozcamos a una o varias personas que parecen sentirse superiores a los demás y que muchas de sus conductas o comentarios van dirigidos a hacer que las personas de su alrededor se sientan mal. La soberbia es un rasgo de la personalidad típica de alguien narcisista, egocéntrico y orgulloso y estos rasgos pueden llegar a ser muy molestos y dañinos para las personas que le rodean, no hablemos del relacionamiento, del intercambio, del respeto, de la sociabilidad. Hoy sucedió esto, hoy la Junta Departamental de Salto fue testigo tristemente de este accionar soberbio y narcisista de quien ocupa el cargo de intendente de Salto, el Sr. Andrés Lima.
Reunida la comisión integrada de la Junta Departamental de Salto, que es quien analiza desde hace un tiempo el presupuesto del Gobierno Departamental y el Organigrama con representación de todas las bancadas y la presencia hoy del secretario general, de la Directora de Hacienda, de Jurídica de intendencia y de Lima. En la discusión del Organigrama, recordemos que Lima dijo en campaña que su gobierno tendría 8 Direcciones y después aumentó a 10, dos más y que dijo que después del director, iban funcionarios a cumplir el rol de Sub directores o coordinadores, sin especificarlo literalmente, tratando de hacernos creer que estas personas no cobrarían igual que un «Coordinador» designado. Pero el hecho es que hay decenas de coordinadores y coordinadoras en diferentes áreas, las cuales son visibles por los medios de comunicación, hay coordinadora de asentamientos irregulares por ej., funcionaria de carrera, con beneficios obvios… Uno de los tantos ejemplos, como el hecho de que en la Dirección de Obras, no exista Coordinador, siendo el área más grande de la Intendencia de Salto. Planteadas estas cosas por ediles del Partido Nacional, concretamente el Contador Martín Burutarán, el intendente le dijo, haciendo porte de un atrevimiento conocido, «Por algo yo soy el intendente y ustedes están ahí sentados»…
Nada que extrañe, nada que sorprenda gente, es Lima. Un Lima devastado, arruinado, cacheteado todo el día en su departamento por una gestión de CTM que se desmarca, con gestión, con planificación a futuro, que contrasta con el caos de un gobierno departamental que presenta un presupuesto con un 64%de rubro 0 y un 7% de inversión. La friolera de un 7%, tremendo número que pretendió defender con la debilidad de su narcisismo mentiroso, el que le hacen creer, el que se cree, el que no sostiene y no argumenta un organigrama lleno de cargos, lleno y un presupuesto pobre, desolador, angustiante para Salto.
