


Sucede que no es la primera vez que este tipo de situaciones se dan en una zona de centros de estudios que a muchos estudiantes mueven año a año.
Torres de computadoras, monitores en desuso, libros y lo que nadie imagine ubicados en un contenedor que no está destinado a eso.
Ahora la capacidad de asombro es superada por un medio tanque colocado en la vereda a la espera de que un «iluminado» se lo lleve a pesar de estar roto y oxidado. A eso se suma vidrios esparcidos en el propio predio y un contenedor de residuos domiciliarios atopetado por una poda.
El más mínimo respeto al vecindario y cero aporte al cuidado medioambiental en una historia que va de la mano de entender que no toda es la misma «basura» y que no todo tiene el mismo destino.
Es más, ni cuidado por el otro, niño, adulto o de la tercera edad que corre peligro en una vereda llena de vidrios.
Será que el abandono de responsabilidades o dejadez es también culpa de la LUC?.
