
Doha / 9 de septiembre de 2025. – En un hecho sin precedentes, Israel lanzó este martes un ataque aéreo en la capital de Qatar contra instalaciones donde se encontraba parte de la cúpula de Hamas. La operación, bautizada “Pisgat HaEsh” (Cumbre de Fuego), fue ejecutada por las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) en coordinación con el servicio de inteligencia Shin Bet, en una de las acciones más audaces de los últimos años.
Entre los objetivos señalados figuraban altos dirigentes del movimiento islamista, entre ellos Khalil al-Hayya, Zaher Jabarin, Muhammad Ismail Darwish y Khaled Mashal, un histórico líder en el exilio. Si bien Israel aseguró que el operativo buscaba neutralizar a responsables de recientes ataques —incluido uno en Jerusalén que dejó seis víctimas civiles—, fuentes cercanas a Hamas sostienen que varios de los líderes sobrevivieron al bombardeo.
La ofensiva israelí ocurrió en paralelo a negociaciones de alto el fuego para Gaza que se desarrollaban con mediación de Qatar, Egipto y Estados Unidos. El hecho amenaza con dinamitar los frágiles avances logrados hasta ahora y genera dudas sobre la viabilidad de cualquier acuerdo a corto plazo.

Nunca antes Israel había atacado directamente en territorio qatarí, considerado aliado estratégico de Washington. Para analistas internacionales, este hecho marca un punto de inflexión en la geopolítica regional, con riesgos de represalias y un deterioro aún mayor en los ya tensos vínculos diplomáticos.
La operación “Pisgat HaEsh” envía una señal de fuerza, pero al mismo tiempo abre la puerta a nuevas confrontaciones que podrían extenderse más allá de Gaza y comprometer a otros actores en Medio Oriente. Especialistas advierten que el ataque podría enterrar cualquier posibilidad de reconciliación en el corto plazo y prolongar el ciclo de violencia en la región.
