La representante del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU) en Salto, Maestra Aldana Antúnez, presentó un detallado informe sobre la situación actual del organismo en el departamento, destacando la cobertura de atención, los programas en funcionamiento y los principales desafíos que enfrenta la institución.
Actualmente, el INAU brinda asistencia a 5.760 niños, niñas y adolescentes, desde la primera infancia hasta los 18 años, a través de distintas modalidades de atención, tanto en centros de gestión directa como mediante convenios con organizaciones sociales.
Amplia red de atención
La entrevistada dijo que “en el área de primera infancia (0 a 3 años), funcionan 29 centros CAIF, donde los niños permanecen junto a sus familias, recibiendo acompañamiento y apoyo técnico. Este segmento concentra entre el 70% y el 90% de la población atendida, evidenciando una fuerte presencia en las etapas iniciales del desarrollo.
Además, el sistema incluye clubes de niños, centros juveniles, programas de atención en calle —en convenio con la ACJ— y centros especializados de protección 24 horas.
En este último caso, se cuenta con cinco dispositivos: tres de gestión directa y dos mediante convenio, entre ellos Aldea SOS, con capacidad para 120 niños y adolescentes, y el centro CAF Nyanderá, con cupo para 30”.
Un “embudo” en la continuidad
Destacó Antúnez que “uno de los puntos críticos señalados es la pérdida de continuidad en la atención a medida que los niños crecen. Si bien existe una amplia cobertura en la primera infancia, la participación disminuye en edad escolar y en la adolescencia”.
“Se genera un embudo que dificulta el seguimiento y la permanencia de los niños y adolescentes en el sistema”, explicó.
Para revertir esta situación, el INAU trabaja en coordinación con la ANEP, buscando fortalecer la trayectoria educativa y ampliar horarios en los CAIF, adaptándolos a las necesidades laborales de las familias. También se implementan modalidades híbridas de atención para sostener el vínculo institucional.
Centros de protección y vulneración de derechos
Los tradicionales hogares han evolucionado hacia centros de protección especial, enfocados en la restitución de derechos y el fortalecimiento de vínculos familiares, el acceso a vivienda y la atención en salud.
Entre ellos se encuentran:
- Centro femenino Guyunusa
- Centro masculino Arazatí
- Centro Pindó, que atiende a niños y preadolescentes, incluyendo grupos de hermanos
El ingreso a estos centros se realiza exclusivamente por disposición judicial, en situaciones de graves vulneraciones de derechos, generalmente vinculadas a violencia o entornos familiares críticos.
En estos espacios, los menores cuentan con proyectos institucionales que incluyen educación, deporte y actividades recreativas, en coordinación con organismos como la Secretaría Nacional de Deportes.
Incidentes recientes y situación del hogar de varones
Durante la exposición se abordó la situación del hogar de varones, donde se registran bajos niveles de ocupación en determinados períodos. Asimismo, se informó sobre un episodio reciente de agresión a un cuidador, protagonizado por menores que se encontraban fuera del centro sin autorización.
“El caso se encuentra en la órbita judicial, con intervención policial y medidas dispuestas por la Justicia”, dijo la jerarca.
Desde la gestión actual se indicó que “no existen reportes recientes de agresiones internas sistemáticas, aunque se reconocen situaciones puntuales que requieren abordaje específico”.
Salud mental y contexto social
Uno de los principales desafíos identificados es la salud mental de los niños y adolescentes atendidos en centros de protección. Según se explicó, muchos de ellos presentan secuelas de contextos de violencia, consumo problemático y exclusión social.
“Se trata de jóvenes con importantes lesiones emocionales, que han naturalizado la violencia en su entorno”, señaló Aldana.
En este marco, el INAU participa en mesas interinstitucionales junto al sistema de salud, el Ministerio del Interior y otras organizaciones, con el objetivo de mejorar las respuestas y estrategias de intervención.
Prevención y llamado a la empatía
Entre las acciones preventivas, se desarrollan talleres junto a la Policía Comunitaria para abordar problemáticas como el bullying y la violencia en centros educativos.
Finalmente, la representante del organismo hizo hincapié en la necesidad de una mirada social más empática, evitando la estigmatización de los jóvenes en situación de vulnerabilidad.
“La respuesta no puede ser solo institucional. Es fundamental el compromiso de las familias y de toda la comunidad”, concluyó.
El informe deja en evidencia una estructura de atención amplia, pero también la necesidad de fortalecer la continuidad, el abordaje en salud mental y el trabajo articulado para garantizar los derechos de niños y adolescentes en Salto.

