
Hemos insistido hasta el cansancio la necesidad de cuidarse, de limitar los contactos, de asumir una responsabilidad social desde lo colectivo y no desde lo individual.
Hemos insistido una y otra vez en aquello de no pensar que esta lucha estaba ganada, que el virus iba a pasar a ser comunitario y que en el medio no se podía aceptar desde ningún punto de vista un mega casamiento.
Fuimos y somos defensores de contar la realidad como la vivimos, simple como eso.
El gobierno nacional logró modificar los artículos 37 y 38 de la constitución, referidos al derecho a reunión, y adelantó que los centros de ejecución serán los CECOED. Pues bien, el de Salto no podrá responder.
Intendente, coordinador, funcionarios, están en cuarentena de un foco del que no se conoce origen.
En una palabra, si piensan en seguir amontonándose, juntándose, viviendo la vida loca, le ponemos nombre y sentido s esto: «el viru viru está en Salto».
Fuimos seguidores de esta pandemia desde el comienzo y siempre adelantamos que al ser comunitario nos ponía en situación altamente de riesgo. No se trata de alarma, se trata de responsabilidad.
