
Trabajé dos temporadas con él. De compañero. Lo conocí allá por el 92 cuando comencé en el periodismo deportivo.
Siempre atento, respetuoso, amigable, capaz de darte la planilla de los equipos sabiendo que uno llegaba en hora a trabajar.
Cuando lo tuve de compañero fue un tipazo. Te tiraba diez chistes en un minuto y no parabas de reir del primero para pensar el último.
Cuando hice la presentación de su relato estando en Radio Tabaré pensé en el «relator de los barrios» porque era tan transparente que se hacía escuchar en lugares increíbles.
Un gran tipo, mejor persona y con una familia maravillosa.
Se lo va a extrañar a Ruben Godoy, hoy nos dejó para relatar seguramente otras historias, otros partidos. Dolor grande, muy grande.
