Una persona que entra a un link que le llega por correo y, creyendo que es su banco, pone sus datos y le vacían la cuenta. Otra que compra un sillón por redes sociales, transfiere la plata y nunca recibe nada a cambio. Aquel que vende un celular, le mandan un comprobante trucho de transferencia por más plata que la acordada y le reclaman que devuelva la diferencia. El supuesto familiar que llama a la abuela y le dice que por recomendación del banco hay que retirar toda la plata. Compras con la tarjeta de crédito en algún país remoto por cientos de dólares que el dueño nunca hizo.El uso cada vez más extendido de medios digitales para (casi) todo generan diversas oportunidades para los delincuentes. Y por eso, las estafas no paran de crecer y nada hace pensar que eso vaya a cambiar en el corto plazo.
Así lo reflejan las denuncias que recopila el Ministerio del Interior a través de su Sistema de Gestión de Seguridad Pública. En los últimos diez años, las denuncias por estafa aumentaron un 1242%, según los datos a los que accedió El Observador a través de una solicitud de acceso a la información pública. En 2015 fueron 1.872 denuncias por este delito. En 2024 fueron 20 veces más (25.116), lo que lo posicionó como el tercer delito más denunciado por detrás de los hurtos y la violencia doméstica.Es claro que el avance de la tecnología, y las «oportunidades delictivas que genera», está directamente relacionado con el aumento de las estafas. Y además, dice Sanjurjo, es un campo cuya protección «depende mucho más del individuo que de la Policía». «Si vos sos un individuo que está al tanto de los sistemas de seguridad de tu banco, de tu correo, si estás alerta, si tenés actualizaciones de Windows o de las app. Tiene que ver sobre todo con el individuo», explicó Sanjurjo y agregó que «la caja de herramientas» del Ministerio del Interior para prevenir este delito es «muy limitada».De todos modos, para el asesor del Ministerio del Interior la estafa se debe convertir en una prioridad para el trabajo de la cartera y que «pronto» empezarán a publicar las estafas dentro de las denuncias que se publican regularmente lo que incluye un análisis mucho más «profundo» que ayuda a entender el fenómeno. «Tiene que ser una prioridad», sentenció.
En el Ministerio Público hay dos fiscalías que se encargan de estos temas. Las de flagrancia reciben todas las denuncias que implican montos menores a US$ 50 mil mientras que las de Delitos Económicos aquellas que superan ese monto. Incluso, a partir de determinadas cantidad de dinero (200 mil unidades indexadas, unos US$ 30 mil dólares) la estafa es un delito precedente del lavado de activos.ay una epidemia de estafas y siento la impotencia de ver las situaciones ocurrir y no poder hacer nada desde la Fiscalía”, lamentó el fiscal de Flagrancia Willian Rosa en entrevista con el canal de streaming Al Weso en referencia a las penas que tiene este delito.
El fiscal lamentó que la estafa tiene un máximo de cuatro años de prisión mientras que la rapiña –que es un robo con violencia o amenazas– tiene esa misma pena pero como mínimo.( El Observador)

