
Cuando trabajaba en EL PUEBLO con grandes periodistas y profesionales, yo empezaba, se planteó la discusión sobre el impacto de una noticia. Que contenido o título generaban las ansias de leerla y comentarla hasta que Emeris Arregín, entrañable compañero y amigo dijo: «preocupense en discutir eso que en una sola foto les termino la discusión».
Testimonio claro de que una foto vale mucho más que un libro escrito. Y la foto que acompaña esta nota lo dice todo. Noboa junto a la escribana pública asumiendo como intendente y detrás el emperador tomándose la cara en un gesto que se puede muy bien interpretar como……»y ahora? Que hago? No soy más intendente?».
Una foto testimonio de quien se va muy distinto a como llegó. Cuando llegó lo hizo encandilado por los flashes y ahora deberá trillar las calles opacado por su propia incapacidad de gestionar.
Bueno, si de gestión hablamos, limitarnos a que casarse con una corbata tipo babero y luego salir a hacer las fotos sociales en una condición de corbata más presentable, hablan a las claras que su personalidad son esos dos tamaños de corbata. Algunas veces corta y otras tantas largas pero sin consecuencias.
Una foto vale más que mil palabras. Esa foto de cambio de mando tendría que haber sido en barrio Ceibal, San José, avenida Oribe, Reyles, Parque Solari, y podemos seguir. Pero no llegó esa foto. Es la misma que Franchéscoli perdiendo una clasificación al mundial e intercambiando camisetas con quien nos ganó. Un verdadero perdedor.
