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    El ADN más antiguo de perros ,confirmó su presencia hasta 15.800 años atras

    PorQuinto Elemento

    Abr 12, 2026

    Un hallazgo genético publicado el 25 de marzo de 2026 en la revista Nature confirmó restos de  perros domesticados de hasta 15.800 años, desplazando por más

    Un hallazgo genético publicado el 25 de marzo de 2026 en la revista Nature confirmó restos de 
     perros
     domesticados de hasta 15.800 años, desplazando por más de 5.000 años el registro genético previo y revelando que el vínculo con los humanos nació mucho antes de la agricultura

    Mucho antes de las ciudades, de los cultivos y hasta de las primeras aldeas, ya había perros caminando junto a los humanos. Un nuevo estudio internacional, basado en ADN antiguo recuperado en Europa y Turquía, acaba de mover la  historia miles de años hacia atrás: el  perro ya acompañaba a grupos de cazadores-recolectores hace casi 16 mil años. El hallazgo no solo cambia la cronología de la domesticación, también vuelve más fascinante la pregunta sobre cómo empezó el vínculo más duradero entre especies.

    La investigación fue presentada el 25 de marzo de 2026 y analizó más de 200 restos de cánidos hallados en cuevas y refugios paleolíticos de Turquía, Reino Unido, Serbia, Suiza y otros puntos de Eurasia. Gracias a una nueva técnica para aislar ADN extremadamente degradado, los científicos lograron diferenciar con precisión qué huesos pertenecían a lobos y cuáles ya correspondían a perros.

    Historia

    La pieza más impactante apareció en el refugio rocoso de Pınarbaşı, Turquía, donde se identificó un perro de 15.800 años de antigüedad, hoy considerado el ejemplar doméstico confirmado por genética más antiguo del mundo. El dato cambia por completo la escala temporal conocida hasta ahora.Otro hallazgo clave surgió en Gough’s Cave, en Somerset, Reino Unido, donde una mandíbula de 14.300 años, conservada desde la década de 1920 y durante mucho tiempo atribuida a un lobo, resultó pertenecer a uno de los perros más antiguos de Europa. En algunos sitios, incluso aparecieron enterrados junto a personas, un gesto que abre una dimensión emocional y simbólica inesperadamente temprana. Ya en plena Edad de Hielo, estos animales no solo ayudaban en la caza o alertaban sobre depredadores: también ocupaban un lugar afectivo dentro del grupo.

    El estudio sugiere que, para entonces, los perros ya estaban ampliamente distribuidos por Eurasia occidental y que su expansión fue veloz, posiblemente acompañando intercambios entre comunidades humanas nómades.